Recuerdos son vida
Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]
Retorno al relato de antaño, interrumpido por partidas y calaveras.
A mis hermanos les tocó una época tuxtleca sin pavimento. La lluvia corría a la orilla de la calle, colocándose barquitos de papel para que se unieran a la corriente hasta ser desbaratados. El agua era absorbida por la tierra, sin formarse los torrentes actuales sin haber alcantarillado.
La Avenida Central, como parte de la Carretera Panamericana, no debería ser obstruida; en consecuencia, el circo y el teatro ambulante como máximos eventos culturales, desfilaban por la 1ª. Sur de poniente a oriente. De La Lomita al Parque Central. Curiosamente, siempre la vida comercial o la movida, se desarrolla del lado poniente ¡Acudan! La cultura mundial al alcance de la mano. Eran los máximos eventos, opacados y finalmente apagados por la televisión.
Retornemos a las vivencias. De niño, caminaba por sus calles escasamente circuladas, sin miedo a ser raptado, con el mínimo peligro de ser atropellado.
Existía sistema de seguridad invaluable, el vecinal.
Las escapadas eran a la orilla del Sabinal al barrio de La Pimienta. Hacerlo significa reprimenda, pues en menos que canta un gallo las conocidas informaban. “¿Qué andás haciendo por acá?”. Desagradaba, sin embargo, era estupendo.
Así que era habitual acudir al cine siendo niño de 8 años en adelante; sin peligro de ser molestado, mucho menos raptado. También era frecuente que los niños acudiéramos al parque y alguno que otro desubicado, a la biblioteca.
Pienso que esto ha ocurrido en todos los tiempos y lugares, mereciendo no arrumbarlo en el olvido, sino que sirva para destapar los recuerdos individuales atesorados en la memoria. La antigua Tuxtla empedrada abarcaba de la 4ª. Norte a la 4ª. Sur, de la 4ª. Poniente a la 4ª. Oriente. Son calles estrechas, más estrechas aun con Yasir Vázquez y Sabines Gutiérrez.
Las calles se amplían: la 2ª. Oriente, pasando a 5ª. Norte; de repente las calles en ese lugar que antes de los años 80 era una ciénega porque el río salía, se desbordaba.
A son de cotilleo: ¿a poco es el único lugar de Chiapas donde existen calles así?
-No, fijaté vos, si te vas del lado poniente, más allá de la 11 Poniente hasta la 21 Sur, las calles son amplias. Con Velasco Suárez se esperó que fuera una zona donde hubiera muchos comercios.
Pero la pavimentaron con arena y falta de cemento.
Las calles son estrechas en Monte Real, rumbo a Los Laguitos (dícese promovido por Raúl Salinas de Gortari y su esposa Castañón), solo el frente de un carro y no hay donde estacionarse y ahora no hay casas, hay viviendas y las viviendas tienen 5 m de frente. ¡No le cabe ni un carro!










