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Arte y Cotidianeidad

Desaparición Novohispana

Jorge Alberto Rincón Acebo jorgearinconacebo@gmail.com

Ser mexicano no solo es poseer la nacionalidad.
Es pagar impuestos u obtener dádivas en la íntegra compenetración con la geografía humana, física y biológica.
Es dar lo mejor, para engrandecer a la nación.
La independencia se logró el 27 de septiembre.
EUA aun no es tan fuerte, no le conviene una monarquía en su frontera.
México no surge para ser un país independiente, sino para pertenecer a la voluntad de un solo ser humano: el emperador.
Lo ve como propiedad, de la que dispones.
Sin importar las condiciones generales de los de abajo, sus súbditos.
En una época en que en las monarquías europeas ya existía Parlamento, para que los poderosos por debajo de él defendieran sus intereses personales. Así fue Agustín I: audaz, sin ideología y contexto histórico.
Rescatado del olvido por los conspiradores de la iglesia de la Profesa, de la ciudad de México.
Retirado por su crueldad a los mestizos y originarios.
Se une a ellos para consolidar la separación.
En vez de apoyar a un príncipe español, se catapulta a ser emperador, con el apoyo del ejército.
Los clérigos de la Profesa fueron apartados de ser los rectores del imperio.
Fue investido como emperador en la Catedral metropolitana.
Y se dieron misas por la memoria de Hidalgo, Allende, Jiménez Aldama, Morelos.
Demostrando la doble moral.
En vida es útil desecharte hasta la muerte.
Muerto eres útil, como Jesucristo, para mantener el poder.
Referencia
Nota. P. Aguilar “Hidalgo, el Hombre”, Artículo publicado originalmente en ACI Prensa.
Explicó que a pesar de que algunos creen que el Cura Hidalgo “murió excomulgado, esto es incorrecto”.
“Es cierto que recibió la excomunión pero, no por haber luchado por la independencia, sino por otras cosas que son causa de excomunión como: entrar sin permiso a un convento de clausura, secuestrar o asesinar a ministros religiosos, abandonar sus deberes sacerdotales y ordenar el asesinato de algunas personas”, precisó.
“Sin embargo, poco antes de ser ejecutado, Hidalgo se confesó y pidió la absolución. Acto con el que, por el arrepentimiento, la misericordia de Dios y el perdón, cesa la excomunión”.

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