Carnaval de Río honra literatura escrita por mujeres

El Informador / EFE

La samba y la literatura rara vez comparten el mismo escenario, pero en el Carnaval de este año en Brasil, dos escuelas de samba usaron sus desfiles para contar las historias de autoras negras brasileñas. Es un reconocimiento inusual a escritoras que han sido históricamente marginadas por su raza y su género.

La escritora Conceição Evaristo, de 79 años y oriunda de Minas Gerais, conocida por sus potentes obras centradas en las experiencias de las mujeres negras, se sentó majestuosamente el sábado sobre una carroza diseñada por la escuela de samba Imperio Serrano en el célebre Sambódromo de Río de Janeiro. Dos días después, la escuela de samba Unidos da Tijuca dedicó su desfile a la fallecida Carolina María de Jesús, una diarista de favela que murió hace casi cinco décadas, y también incluyó a Evaristo.

“Para las mujeres negras en Brasil todo es muy difícil”, afirmó Evaristo durante una entrevista en el galpón de la escuela, mientras los preparativos estaban en pleno apogeo. El desfile, señaló, “presenta otras formas de conocimiento que nacen en las comunidades negras”, a la vez que celebra la diversidad de Brasil.

La samba es un género brasileño de música y danza impulsado por ritmos sincopados que surgió de tradiciones afrobrasileñas. Cada año, las escuelas asentadas en barrios de bajos ingresos pasan meses preparando un desfile completo con una canción de samba, carrozas imponentes y trajes deslumbrantes, que luego presentan ante jueces en una feroz competencia durante el Carnaval.

Los temas suelen entrelazarse con mensajes políticos. Este año, Porto da Pedra abogó por mayores derechos para las trabajadoras sexuales, mientras que escuelas en años anteriores han criticado al expresidente Jair Bolsonaro o han llamado la atención sobre la difícil situación del pueblo indígena yanomami.

Bailarines, artistas y percusionistas de la escuela Unidos da Tijuca avanzaron por el pasillo central del Sambódromo en las primeras horas de la mañana del martes, mientras una canción sobre De Jesús resonaba por todo el recinto. Libros de todas las formas, tamaños y colores destacaban de manera prominente en las carrozas y los vestuarios.

Fue “un acto de reparación histórica”, según un folleto que presentaba los desfiles en el lugar, y que también indicaba que De Jesús murió pobre y olvidada en 1977.

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