Romeo Duvalier Peña Román
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Cielo Ventura Hernández: Nació en un pueblo de pescadores y campesinos el 27 de abril de 1969. Ejido San Cayetano, Municipio de Tonalá, Chiapas. De pequeña le gustaba ir al campo, sentir el sur, el aroma a hierba, el sonido del campo. Montar a caballo, pescar con su padre. De grande quería ser vaquera. Su padre le contaba cuentos e historias cuando se iba a dormir. Fue una niña callada, solitaria, le daba pavor ir a la escuela en parvulitos; se quedaba en casa y cuando llegaba su padre del trabajo cotidiano, la llevaba de la mano llorando a la escuela y sus compañeros se reían. Solo recibió un regalo de los reyes magos. Tuvo carencias, vivió en un hogar cálido, lleno de amor. Tuvo amigos imaginarios. Para ella, la poesía es su otra parte y la mejor forma de comunicarse con las personas.
Prólogo: Dr. Rolando J. Posada Vázquez. Antes de comenzar con el breve discurso inicial a esta obra, quiero pedir al lector un gran favor; al momento de leer cada poema de este libro, lo realice de una manera lenta y fluida, analizando cada palabra, verso y estrofa al mismo tiempo, para así poder disfrutar de las riquezas emocionales que nos transmiten, aunado al contexto biográfico de la autora.
Habiendo pues terminado con esta humilde petición (que será solo para deleite suyo), prosigamos.
Tinta y Candil, dos palabras que denotan dedicación y esfuerzo a la inspiración y creación de grandes obras, puesto que son estos los artículos con los cuales un escritor dedica tiempo y vida a su creación mientras trabaja noche y día. Es así pues que esta obra lleva este nombre como emblema y en memoria de todos aquellos que se dedican a este arte tan sublime.
Desde el inicio la autora nos sorprende con la forma tan maravillosa de expresar sus emociones y sentimientos, pero más aún la capacidad de transmitir y hacernos sentir esa empatía; cargada a la vez de un profundo conocimiento sobre la experiencia de la vida misma.
Y así como dice en su poema “Seamos uno mismo”, tomados de la mano y juntos, nos invita a recorrer este viaje a través de la imaginación y a conocer lugares hermosos que podemos casi percibir por la manera tan detallada en la que se describen.
Una obra que nos llena de amor, dolor, melancolía y felicidad; nos convierte en un manojo de emociones y también nos exhorta a ser más humanos con todo aquello que nos rodea, es decir, con la naturaleza misma.
En esta primera obra, podemos encontrar mucho más que poesía; para aquellos que degustan de las palabras una por una y verso a verso de un buen libro, sabrán a lo que me refiero. Es por eso que es para mí un gran honor el de dar una gran entrada a esta colección de hermosos poemas que Cielo Ventura Hernández nos trae a nuestras manos, ojos, mente, corazón y alma.
Espero que el lector lo disfrute tanto como yo y haga para sí mismo, las palabras que lleguen a su corazón.
PESCADOR
De ropa humilde y pies descalzos,
a pescar a la mar vas
con tu vara adornada de atarraya,
y en tu mano un candil.
Pescador que te sientas en la proa
a pensar en tu pobreza,
que vives en carencias
cada día, cada año.
Cada año que pasas te concentras
más en el mar,
los peces se han alejado
por tanta contaminación,
la sobrepoblación,
las olas más altas,
las garzas compiten
para ver quien pesca más.
La mar se adorna de luces
en la oscuridad y está en calma
peinando su larga cabellera
con peine de coral,
llegando a tierra las olas del mar,
la mar te atrajo
te alimenta y te alejará de pescar.
Fundación
Armando Duvalier A.C.










