Cifras millonarias

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Realidad, no alarmismo. Mínimo 180 millones de infectados oficiales en el mundo, la semana pasada.

Las vacunas están diseñadas para que en la mayoría de la gente, no en la totalidad, se atenúe la agresividad de la enfermedad.

Siempre habrá muertos.

Los virus forman variantes de sí mismos, una ligera modificación. No son seres vivos, carecen de la capacidad de reproducirse, comportándose los nuevos virus como si fueran hijos a través de una duplicación asexual, proveniente de una línea sin que intervenga la recombinación de dos antecesores. Las bacterias existen desde hace aproximadamente 4,000 millones de años. Preceden a los virus, pues estos necesitan de las bacterias para continuar activos.

La enseñanza de la inmunología básica, está rebasada.

Las vacunas no te protegen de por vida.

¡No es cierto! Se sabe que anualmente se refuerza la vacuna contra influenza, el virus de la hepatitis con ADN y otros ARN, antes de salir del cuerpo e infectar, forman multitud de variantes.

Existe resistencia a consecuencia de la manera de pensar ancestral creacionista, aun cuando la realidad ha demostrado que la evolución, representada por la inmunología, infectología resistencia bacteriana. Será interesante cruzar la resistencia a las vacunas y la preconcepción creacionista.

El virus Ómicron fusiona su membrana a la celular del epitelio respiratorio de vías superiores.

Las pruebas deben ser tomadas con minuciosidad del interior de la nariz y la oro faringe. El asilamiento es preventivo para amortiguar la transmisión viral.

En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, el 18 de enero de 2022, en todos los hospitales públicos, hubo saturación de camas ocupadas con contagiados.

Pasa desapercibida la erupción volcánica en Tonga el día 15, formando un gran hongo, probablemente el primero de esa magnitud captado por los satélites o difundido en tiempo real.

Todos somos parte de todos, en que faltará a la ecología mundial. Mientras en Chiapas se siguen destruyendo las flores, la bromelia Niluyarilo. Recordar: el ser humano es el más destructivo que habita la faz de la Tierra. La sobrepoblación no hay forma de regularla a través de la conciencia.

A este respecto nos refiere Florencio Pérez Zamora, que lo humanidad pasará, quedará solo su huella de carbono y de otros minerales.

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