El Universal Online
Justino Miranda
La estatua ecuestre del general Emiliano Zapata Salazar cabalgó del Paso Exprés hacia el zócalo de Cuernavaca, para estar presente en el festejo de los 146 años de nacimiento del líder revolucionario.
El general y su caballo hicieron su primer viaje en 2018 cuando el gobierno de Cuauhtémoc Blanco lo movió de la colonia Buena Vista, entrada principal a Cuernavaca por la zona norte, en cuyo sitio permaneció por casi 40 años, hacia el entronque con la avenida Vicente Guerrero, sobre el libramiento Cuernavaca.
En ese lugar la escultura estaba prácticamente en el olvido, dijo la gobernadora Margarita González Saravia; además la base de la efigie era objeto de grafitis.
Por fortuna la estatua no sufrió ningún daño y, de acuerdo con las autoridades, la efigie del jefe revolucionario se encuentra en perfectas condiciones, con un peso actual de cinco toneladas y una altura de 5.60 metros de alto por 9.50 metros de largo.
Sus creadores Estela Ubando C. y Carlos Kunte hablaron para EL UNIVERSAL y contaron que la escultura les llevó nueve meses de trabajo, aunque una escultura de esa magnitud requiere de un tiempo mayor, pero por los caprichos políticos se realizó con esa premura.










