Creador de personajes híbridos

Karla Gómez

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Desde niño, al muralista Julio Antonio Torres, nacido en Salto de Agua, Chiapas, le gustó dibujar, pintar y rayar paredes. Esta inquietud provocó que asistiera a talleres de Casas de Cultura del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta-Chiapas).

Fue ahí donde se enteró que podía estudiar Artes Visuales y con ello, continuar con esta necesidad de pintar y profesionalizarse. El egresado de Artes Visuales de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), actualmente, trabaja con el proyecto de Cebollitas en Acción, en Socoltenango, Chiapas.

Reconoce que el arte cumple una función terapéutica. Es decir: para él, hacer arte le permite sentirse pleno.

Su trabajo tiene un sentido social y comunitario. Le gusta escuchar historias y generar pinturas mediante lo que escucha. Con el proyecto de Ciudad Mural en Copoya, conoció a gente que vive de la pintura y de la ilustración, situación que lo motivó a continuar en el camino del quehacer en el arte.

Julio Antonio Torres, boceta e imagina, hace collage, investiga y sintetiza la imagen que tiene, para así poder pintar. Tiene como figuras recurrentes a animales y hojas. Asimismo, sus colores frecuentes son el verde ocre y tonos pastel.

A decir de su obra gráfica como grabador y muralista, se caracteriza por fusionar la naturaleza con máquinas, creando personajes híbridos y persistentes a la temporalidad, algo notorio dentro de sus ilustraciones de carácter científico y natural. Por ello, la invención de objetos y máquinas es una de las cualidades más grandes de su obra, alimentando de forma constante el inmenso imaginario visual que tiene.

Parte de su trabajo se aprecia en Salto de Agua y en San Cristóbal de Las Casas. Así también con el Proyecto de Colectivo Tomate en Chihuahua, Chihuahua y Puebla. Sin omitir en Ciudad del Carmen, Campeche con Caracola urbana Rush barra de café; y en Monterrey, Nuevo León, con el proyecto Callejón Zimmia. El entrevistado resalta que a través de un mural, se retrata parte de la identidad de un pueblo y de un barrio, donde se refleja lo que los habitantes hacen y son: “El arte transforma la vida de las personas. Y con un mural, se llega a más personas que generalmente no acuden a una galería de arte. Esto motiva a querer seguir haciendo más murales”, añade.

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