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Crean un cerebro robótico con células vivas capaz de controlar otras máquinas

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Wired en Español
Fernanda González
Científicos de la Universidad de Tianjin en China, han desarrollado una novedosa interfaz cerebro-ordenador (ICO) que imita la estructura y funcionalidad del cerebro humano. El sistema híbrido sobre el que opera, combina tejidos vivos cultivados a base de células madre y un chip neuronal. El organoide puede aprender a controlar un robot para que la máquina mueva sus extremidades, evite obstáculos y manipule objetos.
Las interfases cerebro-ordenador son sistemas que facilitan la comunicación directa entre el cerebro y un dispositivo electrónico externo. Recopilan, ordenan, decodifican y utilizan la actividad neural para transformarla en comandos. Estas instrucciones se convierten en acciones controladas con la mente.
El proyecto es conocido como MetaBOC y se considera único en su tipo. Las ICO desarrolladas en el pasado funcionan con base en la detección de señales eléctricas preestablecidas. Este nuevo enfoque incorpora masa cerebral viva, lo que supone procesos de comunicación bidireccionales. Sus desarrolladores lo califican como “el primer sistema inteligente de interacción de información compleja cerebro-en-chip de código abierto del mundo”.
La tecnología china de interfaz cerebro-computadora está alcanzando a la estadounidense. Pero su uso es muy distinto: la mejora cognitiva.
MetaBOC es un software open source diseñado para servir como interfaz entre biocomputadoras cerebrales en un chip y otros dispositivos electrónicos. Sus capacidades se han probado en organoides con forma de bola y cultivados bajo estimulación ultrasónica focalizada de baja intensidad. Esto permite que las estructuras celulares formen conexiones neuronales que imitan el funcionamiento del cerebro humano. Su capacidad de aprendizaje también se ve favorecida.
Uno de los principales diferenciadores del desarrollo es que utiliza algoritmos de IA y aprendizaje automático para comunicarse e interactuar con la inteligencia biológica de las células cerebrales. El organoide con tejido vivo puede interactuar con información externa a través de la codificación, decodificación y retroalimentación de ciertos estímulos gracias a los chips de electrodos.

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