¿De nuevo en semáforo rojo?

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

“¡Si las vacunas llegaron a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el miércoles 13!”.

Para ser aplicadas a los médicos de primera línea, los activos en contacto con pacientes, en especial con los enfermos de Covid 19. Dicen que poseen costo para el gobierno, porque son parte de la fase 3 de experimentación. Es una suposición. Se mandó al mercado en tiempo récord, que no se había realizado antes.

Lo cierto es que están vacunando a los médicos activos en los hospitales gubernamentales. Mis allegados no tuvieron reacciones, les hicieron llenar formas de aplicación voluntaria de la vacuna sin coerción; de ocurrir efectos adversos, no responsabilizarán al aplicante. Suena mal, pero es el protocolo de consentimiento informado que se viene realizando desde hace tres años. ¿Acaso no lo habías leído? Cuando haces firmar al paciente para la toma de un estudio, para efectuar una cirugía.

El hecho surgió al convertirse los médicos en mercancía, para ser demandados en beneficio de los abogados, que hallaron una fuente rápida y viable de ingresos. Recuerden: las leyes no protegen. ¡Son un medio de lucro! Así les tocará firmar también a cada paciente cuando le toque su turno: primero a los médicos institucionales, luego al resto de los médicos y personal de salud.

Se continuará con las personas mayores de 60 años. Debería vacunarse antes a los maestros. ¡Los alumnos los contagiarán y provocarán su muerte! Al igual que los médicos, surge la pregunta: ¿es humano arriesgar la vida por trabajar? Cuando la población ni se cuida y los llegará a destruir.

Se rumoró a partir de hoy semáforo rojo en Chiapas. La venta en mercados no se debería cerrar, si existiera una población consciente de guardar distancia. Se debe priorizar la economía del pueblo, sobre la de los supermercados. ¡Falló la educación familiar, personal y social!

Es tiempo de tomar conciencia de nuestra paupérrima educación social y la ausencia de educación higiénica. Recalco: la autodestructividad humana es superlativa, mundial, sin patria ni clase social. La educación permite -a pesar de las protestas individuales aduciendo sus derechos humanos a contagiar y destruir- no deban ser escuchadas. Quien se preste a hacerlo debe de ser desestimado en sus protestas y en sus requerimientos pecuniarios.

¡O se aprende o se muere! Sin olvidar que tiene qué trabajar quien tiene necesidad.

Es un asesino potencial quien sin cuidarse, disemina el virus. Tema a continuar desarrollando.

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