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Efraín Bartolomé: conversación y soneto con estrambote

José Natarén
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
¿Abundan creadores y faltan críticos?
-Toda década con más de diez poetas, es sospechosa, dijo Gabriel Zaid. Cuando alguien habla de abundancia de creadores siempre pienso en aquella enseñanza que dice: Los cuatro puntos cardinales son tres: norte y sur. Los creadores, en su sentido radical, se cuentan con los dedos de las manos… y sobran dedos. Un creador de verdad es un milagro de los tiempos.
¿Qué formas de conocimiento enriquecen la visión de nuestro poeta?
-Me formé como científico natural del comportamiento y ejerzo en la clínica contra el sufrimiento neurótico desde hace casi medio siglo. Leo sobre filosofía y sobre artes, pero soy también un diletante de los misterios de la madre Tierra y de su flora y de su fauna. Soy un jardinero amoroso en espacios pequeños y un sembrador de árboles en espacios grandes. Aunque parezca que lo hago solo para que nuestro irresponsable prójimo tenga algo que talar.
Cultivo todos mis sentidos de modo permanente y esa educación sensorial me ha convertido en persona y a veces me eleva a la altura de los ángeles. Gastronomía, música, artes visuales, aromas y sensaciones táctiles y cutáneas me estimulan, me excitan, me esculpen, me enseñan.
¿Cómo vive la poesía y cómo crea y escribe?
-Vivo la vida con amorosa entrega y cuando ella me enseña algún misterio que me sacude emocionalmente, pienso que vale la pena conservar y comunicar ese misterio a esa especie triste pero hermosa a la que pertenecemos. Entonces recuerdo que conozco la herramienta maravillosa de la escritura y comienzo a registrar el rayo que me acaba de traspasar. A veces, algo de lo escrito puede merecer el nombre de poema.
¿Cuál es su relación con la tradición, desde los griegos y el mundo prehispánico hasta los autores con los que convivió?
-Tengo más trato con los muertos que con los vivos. A los muertos los escucho quevedianamente con los ojos. En el medio poético actual conozco personalmente a poquísimos, porque no he tenido tiempo para hacer vida literaria, no trabajo en el medio y no he pertenecido a grupos o capillas, ya que ejerzo una profesión muy demandante y en otro ámbito. Mi tiempo libre suelo emplearlo en tareas amorosas o hablando con la naturaleza. Tengo tres o cuatro amigos en el medio literario pero la mayoría están fuera del círculo, aunque suelen ser lectores sensibles.
¿Cómo ha vivido las etapas de su poesía?
-Como he podido. Acabo de cumplir 72 años y hace 5, cuando cumplí 67, escribí un soneto con estrambote, que responde bien a tu pregunta. Propongo que con él cerremos esta conversación. Se llama 67 toros y mutatis mutandis es válido para cinco años después y para más. Aquí va:

67 TOROS
Sesenta y siete toros me han embestido:
uno tras otro, arteros, sin darme tregua.
Los esperé montado sobre esta yegua
a la que llaman Vida, y a la que pido
cabalgar otro poco… aunque vaya herido.

Unas veces potranca, otras veces Cegua
me alborota las ingles legua tras legua
pero no me desmonto: soy su marido.

Los lidié como pude, con poca ciencia,
con valor, con talento nunca aprendido,
con temor tamizado por la inconsciencia.

Sesenta y siete toros he recibido
y espero algunos más, con impertinencia,
bien montado en mi yegua y agradecido.

Gracias, caros amigos que hoy han venido
a celebrar conmigo la alta experiencia.
En tanto me despeño en la decadencia,
hoy me dejan recién amanecido.

Casa de los Nefelibatas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
6 de enero de 2023

EFRAÍN BARTOLOMÉ (1950). De su autoría: Ojo de jaguar (1982), Ciudad bajo el relámpago (1983), Música solar (1984), Cuadernos contra el ángel (1987), Música lunar (1991), Partes un verso a la mitad y sangra (1997), El son y el viento (2011) y Testamentum (2022). Entre sus reconocimientos: El Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1984), el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer (1992), el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (1993) y el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1996). El Gobierno de la República le otorgó en 1994 el Premio Nacional al Mérito Forestal y de Vida Silvestre en la rama de Cultura y el Premio Chiapas de Arte 1998.

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