Lorena Paola Chávez Ochoa
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Desde la visión de una joven funcionaria de casilla
Ayer domingo 6 de junio, me tocó fungir como primera secretaria en la mesa directiva de la casilla a la que pertenezco; inicialmente mi nombramiento era de primera escrutadora; sin embargo, como no llegaron los secretarios y solo nos encontrábamos la presidenta y yo, quedamos organizadas de esa forma.
Ya eran las 10 de la mañana y varios ciudadanos se encontraban formados en una ordenada fila para sufragar, pero aún no se podía iniciar la votación, toda vez que no estaban completas las mesas directivas, así que tocó ir a preguntar elector por elector si alguno quería apoyar y fungir como funcionario de casilla. Al principio recibimos respuestas negativas, pero la luz llegó cuando varios vecinos responsables y con sentido cívico aceptaron gustosos los cargos que estaban vacantes.
Los capacitadores electorales, al ver que ya estaban completas las mesas, dieron luz verde y así comenzó entonces la jornada electoral en la sección 1616; desde un principio ya iba preparada mental y físicamente para poder desempeñar la exhausta labor, mis compañeros de la mesa fueron muy amables al llevar hieleras con aguas y refrescos fríos y unas ricas tortitas para echarle una mordida mientras estábamos realizando las actividades que nos correspondían, les cuento que me dio un enorme gusto ver a mis vecinos, amigos y conocidos votando de forma respetuosa y civilizada.
Me pareció curioso ver que fueron más mujeres que hombres los electores; en retrospectiva, hacia la primera mitad del siglo pasado (S. XX), las mujeres no tenían derecho al sufragio en México y en diversos países a lo largo y ancho del mundo, por lo que haciendo una reflexión, me siento tan satisfecha y agradecida con la labor y lucha que en su momento hicieron tantas personas para exigir que fuera reconocido constitucionalmente el derecho al voto para las mujeres también; honestamente, no me imagino un mundo en donde por el simple hecho de ser fémina no pudiéramos participar en la democracia de nuestra nación, lo que en el pasado fue una realidad.
Recibí y atendí primeramente a adultos de la tercera edad, algunos con discapacidad, quienes iban muy entusiastas y puntuales a elegir a sus representantes, así como a decenas de familias, varios padres con sus hijas jóvenes, esposos, muchachos que votaban por primera vez, hermanos, así como tiernos niños que de la mano de sus papás iban emocionados a expectar cómo sus progenitores tachaban las boletas; teniendo a mi cargo el control de la lista nominal, pude observar cientos de rostros y nombres, algunos conocidos y otros no tanto, a quienes les coloqué el sello “Votó 2021”. Me hubiera encantado poner el sellito al lado de los 609 electores de la lista, desafortunadamente no fueron ni la mitad.
Ya en la recta final y momento del conteo, todos los funcionarios estábamos un poco cansados y muy sudados, porque el clima estaba sumamente cálido-húmedo, pero teníamos que culminar la jornada, solo faltaba lo más importante: contar uno a uno los votos plasmados en las boletas, lo cual fue bastante rápido gracias a la organización de la presidenta y la ayuda de todos los integrantes de casilla. Después, seguimos con el llenado de ocho actas oficiales, bajo la observación de los jóvenes representantes de distintos partidos políticos.
Finalmente, a las 11:30 p.m. se clausuró la casilla, acto seguido, me dirigí junto con mi papá y hermanito al Consejo Distrital 02, ubicado en esta ciudad, para dejar los paquetes electorales que me correspondía entregar y firmar.
Una larga fila nos esperaba a mi hermano Pablo de 17 años y a mí para la entrega de dichos paquetes, así que cenamos unos tamalitos y nos refrescamos con unas limonadas de fresa, porque el calor no cedía, Pablito estaba tan activo a medianoche, viviendo de cerca la jornada electoral quien ya está a la espera de cumplir la mayoría de edad y poder votar en las próximas elecciones presidenciales de 2024.
Amigos y familia, los invito a seguir participando en las futuras elecciones, ya que es solo 1 día cada tres años, en el que hacemos escuchar nuestras voces y ejercemos la democracia, no hay que ser abstemios, ya que, si como gobernados no hacemos lo mínimo, es incongruente quejarse de nuestros gobernantes.
Así el reporte de mis segundas elecciones.










