El Ritual del Nahual, de Carlos Matienzo Serment

Eddie Rinctoya 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Quizás la humanidad alguna vez fue parte de la naturaleza, y por eso fuimos nahuales.

Este fin de semana llegan a la cartelera varios estrenos nacionales, de esos que como crítico me alegran, porque mantienen vivo el pulso del cine mexicano. Pero hoy quiero detenerme en una cinta que se atreve a hablar de un tema que todos conocemos desde pequeños: esas historias que nos contaban los abuelos, nuestros padres o que escuchábamos en algún campamento, cuando la oscuridad parecía tener ojos y uno juraba que esa noche iba a encontrarse con uno.

Sí, hoy hablaremos de los nahuales, a propósito de El Ritual del Nahual, la ópera prima del director potosino Carlos Matienzo Serment, con quien tuvimos oportunidad de platicar sobre su película.

¿De qué trata? 

En San Luis Potosí, una ola de asesinatos infantiles aterroriza a una aldea aislada. Un agente federal investiga los crímenes sin encontrar respuestas, mientras en el bosque, un forajido herido es rescatado por una comunidad marcada por antiguas creencias. Pero en el corazón del bosque, un juicio ancestral ha despertado. Una fuerza que no responde a la ley de los hombres. Es el Nahual.

Su director

Carlos Matienzo es guionista, productor y director potosino. Inició su carrera en 2008 trabajando en foto fija. Obras como En tu gracia, Hanka, Escondidas y el 450 obtuvieron premios en concursos de IMCINE, ECOFILM, el Tour de Cine Francés y el Festival de Cine de San Luis Potosí. También ha sido jurado en el Concurso Nacional de Cortometraje de IMCINE. 

En el ritual del nahual

En conversación con Carlos Matienzo, nos habló sobre su historia con los nahuales:

“Pues mira, yo creo que siempre de niño nos contaban estas historias de nahuales. A mí me llamaba mucho la atención, por ejemplo, siempre íbamos a algún lado a acampar en la fogata, como que se contaban las leyendas. Fue terminando la carrera, que queríamos hacer un cortometraje y de hecho ese corto al final ya no salió porque no tuvimos la oportunidad ni siquiera de editarlo; pero ya estábamos intentando hacer cortometrajes que hablaran de esta figura y al final lo hicimos justo con un perro negro. En ese entonces yo tenía mi perrita y era negra, entonces hicimos unas tomas; pero imagínate, desde entonces ya tenía muchas ganas de llevarlo a la pantalla”.

A su vez, le preguntamos cómo es estrenar su película en una cartelera que compite con cine estadounidense y lo difícil que es hacer terror folk en México:

“Yo creo que lo que está pasando es que sí tenemos ahora un gran bombardeo. Te puedo decir, estamos ahora en la taquilla: hay 2 películas mexicanas de terror y hay una opción como de 8 a 10 películas de Estados Unidos. Entonces imagínate, el público tiene una cantidad de contenido que ver, lamentablemente no está en sus prioridades del cine mexicano. Entonces, es donde creo que se empieza a perder este tipo de elementos folclóricos. Yo creo que en el momento en el cual se atrevan a ver nuevo cine mexicano de terror, pues vamos a ir recuperando ese folclor, vamos a ir recuperando esas leyendas. A mí me encantan, yo creo que posiblemente me encantaría dedicarle unas 2 o 3 películas más, únicamente este tipo de contenidos de leyendas, porque siento que sí se habla de temas actuales. Se habla de una figura mitológica como el nahual, pero hablamos desde tiempos de la conquista. Ojalá que ayude a que a esto explote. Imagínate que haya en Halloween, niños disfrazados de nahuales”.

Y al hablar de una película de terror, inevitablemente hablamos de efectos especiales. Esto nos compartió sobre la criatura:

“Sí, fíjate que los efectos especiales, bueno, los VFX los usamos más para la persecución, un poquito como de acción en la película, pero sí, el monstruo prácticamente te puedo decir que en un 99% es lo que es, no hay más. O sea, se hicieron unos retoques muy pequeños, pero el monstruo que ves es el que está una actriz dentro del traje. Entonces, aquí también fue algo muy interesante que quisimos apostarle. Se le invirtió mucho tiempo, mucho esfuerzo. Trabajamos con Mario Castro, que es el gran caracterizador y el amo de esta obra”.

La película también nació de un proceso largo que comenzó como un cortometraje:

“Algo bien interesante es que, pues bueno, el nahual que sale en el corto, pues es de medio cuadro por segundo, o sea  nada; y lo hicimos así porque en verdad no teníamos quizás los elementos para poderlo contar, pero por ejemplo, ese corto lo hicimos en un rally de 60 horas de Feratum. Nos fue muy bien y con ese estuvimos como en 90 festivales, ganamos muchos premios y yo dije ‘a ver si en 60 horas logramos esto, si me dan cuatro semanas de rodaje, les vuelo la cabeza y van a ver’; y obviamente, ya que empezamos a platicar de la película, yo quería que el monstruo se viera, que lo vivieras, lo tocaras, que lo sintieras y creo que eso ayudó mucho”.

Es así como, en charla con el director, El ritual del nahual es una cinta que me recuerda esos momentos de visitar un pueblo de pequeño y sentir esa aura, esa pausa que parece hacer el tiempo en la vida de sus habitantes. Lugares donde se esconden secretos que no merecen ser dichos. Porque sí, todos hemos imaginado a un nahual, pero nuestra imaginación tiene límites que quizá no se comparan con la realidad.

La película, filmada en la Huasteca Potosina, convierte el bosque en una atmósfera que observa, protege y castiga. Un territorio espiritual donde la justicia no la dictan las leyes, sino la vida misma; donde no hacen faltan doctores, sino curanderas con una sabiduría distinta.

En recomendación

El ritual del nahual es una película que habla del puente hacia nuestras raíces, nuestras leyendas, y que dentro del género del terror folk abre la puerta a cientos de historias mexicanas aún no contadas. Una cinta que recupera un mito vivo, no para convertirlo en espectáculo, sino para devolverle su fuerza simbólica.

Esta película nos recuerda que hay pueblos donde las historias no caben en los libros. Al final, existe un México que se enseña en las escuelas, pero también uno muy distinto: el que vive en las palabras de los abuelos y del tiempo.

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