Elisa María Frettlohr BureloLa poeta del viento

EXPRESS ARTE

Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas

Arriaga, Chiapas 1985.
La poeta nace en la ciudad de los vientos y de los bellos atardeceres.
Licenciada en Ciencias Políticas. Amante de la poesía desde que era una niña, sus tíos abuelos tuvieron la librería más grande de Chiapas: Publicaciones El Rosario, creció entre libros, cuentos, novelas, poemarios y periódicos. Esa niñez le motivó a escribir.
En entrevista nos cuenta: “Mi actividad como escritora conlleva una responsabilidad ante la sociedad, ya que al leerme puedo intervenir en las emociones en las personas.
El oficio de la escritura me ha servido para liberar mi alma del dolor, de la tristeza, para magnificar lo simple y sutil de la vida, para expresar lo que con voz no puedo expresar, para limpiar mi corazón; el viento me sirve de inspiración, la poesía es el bálsamo que estimula mis recuerdos y la imaginación, porque la escritura quizás sea la única forma que tengo de comunicarme y de conectar con otros seres y conmigo misma.
Pretendo que los lectores logren en la lectura consuelo, refugio donde la magia se vuelva realidad, busco que la creatividad que se esconde en cada uno se asome y se libere a través del arte.
Mi mayor aprendizaje como poeta ha sido darme cuenta que existen personas como yo, con la misma sensibilidad y el mismo sentir por las letras.
Creo que mi espíritu libre me ha ayudado a poder abordar cualquier tema.
Como artista tengo muchas ideas en mente, muchos proyectos que me gustaría llevar a cabo en mi ciudad natal. Mi sueño es contar con un espacio cultural donde los niños y jóvenes puedan desarrollar su talento artístico, un lugar digno donde se realicen talleres de creación literaria, teatro, música, entre muchas artes más, enseñarle a los niños y niñas que a través del arte y también de la poesía, pueden explorar un mundo imaginario y ser ellos en total plenitud”.
Elisa María Frettlohr Burelo, es autora del libro: El universo que llevo dentro (2023). Apasionada del arte y la cultura, en la literatura encontró el refugio que por años buscó; ama a su comunidad, así como el medio ambiente y es impulsora del reciclaje.
Aparte de escribir, se dedica a contemplar el algodón de las nubes que llegan del mar, acariciar la piel del viento y morirse un rato en la paz que le da su hogar. El calor resbala a veces en la luz de su sonrisa, que le da vida a su vida.

Las aves sin suerte
Todos admiran a las aves coloridas, a las de plumas esponjosas y de cantos adormecidos, pero hay un pájaro obscuro y de apariencia no apreciada; nadie sabe su función en la vida, su canto es conocido por molesto y por volar en parvadas, se apoderan de los alambres, de los cables y de los árboles del parque después que el sol se esconde por el horizonte de la montaña, sus ojos amarillos me recuerdan al sol quemando mi espalda, su pico curvo y negro se parece al bombón quemado en mi infancia.
Todos admiran a las aves coloridas, más nunca nadie se ha sentado afuera de su casa a admirar a esas aves sin suerte y sin casa, que siempre acaban a media calle aplastadas, ¿sabes de cuáles hablo? Sí, de los zanates, esas aves sin gracia, escandalosas y que a nadie agradan. A mí no me molestan, al contrario: me dan nostalgia y las comparo a los incomprendidos y los que sufren en el alma.

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