La Jornada
Los personajes de Furia están “abandonados a sí mismos y a las circunstancias. Eso los lleva a un erotismo desbordante y extraño, que no tiene que ver nada más con lo que se considera erótico: hombre y mujer de la misma edad, atractivos. Es mucho más vasto y quería hablar de eso”, expresa la escritora Clyo Mendoza sobre su primera novela.
La poeta y narradora menciona en entrevista que lecturas como la de la escritora uruguaya Marosa di Giorgio, que “escribía pasajes eróticos con hongos, bestias o árboles, uno de los erotismos más contundentes de mi vida”, tienen que ver con su narración, coeditada por Almadía y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
También se relaciona con su realidad objetiva, pues su abuela se casó a los 15 años con un señor de 60. “Siempre me he preguntado cómo vivía su erotismo, porque tuvieron cinco hijos y parece que fue un matrimonio donde no había una trágica relación de poder. Me cuestiono sobre estas personas que me preceden y hasta cierto punto me determinan”.
R efiere que en uno de los pasajes, Salvador “está perdido en el desierto y confunde a las palmeras y cactus con la persona que ama. Tiene que ver mi parte de poeta: es una metáfora tal vez exagerada y dramática, pero la mayoría atravesamos momentos así: te entregas al dolor y arrojo”.










