Explora el miedo a volar

Excélsior

Ciudad de México

La incertidumbre de volar, el consuelo de la muerte instantánea, el desasosiego de un final lento, así como la amistad, los congresos literarios y el alma nacional son algunos de los temas que aborda Tedi López Mills (Ciudad de México, 1959) en los cuatro ensayos de Cascarón roto, su más reciente libro, publicado por la editorial Almadía.

“El primero es un homenaje al miedo y a los aviones, a la gente que sabe viajar y a la que, como yo, no sabe hacerlo; es un tributo a las muertes instantáneas y a escritores como Antoine de Saint-Exupéry, Jorge Ibargüengoitia e Ignacio Padilla”, explica en entrevista la también autora de Lo que hicimos y el Libro de las explicaciones.

López Mills reconoce que su miedo a volar podría ser descrito a partir del vértigo, esa sensación captada por Alfred Hitchcock en su película homónima de 1958.

“Vértigo es lo que siento cuando el avión despega y cuando aterriza, es la sensación de que, posiblemente, sea la última vez en que vuele y que no podrás volver al lugar de donde te fuiste. En mi caso, rara vez duermo durante un vuelo, no me aburro ni me asomo por la ventanilla y casi siempre llevo un pedacito de madera en la mano que guardo cuando creo que el avión está más o menos estable”.

¿Y si le toca alguna turbulencia?, se le pregunta. “Vuelvo a sacar mi pedacito de madera y lo acaricio como una especie de amuleto. Como verás, mis vuelos no son para nada apacibles y siempre estoy al tanto del movimiento de las azafatas y de los anuncios de la cabina. Además, siempre pasa algo cuando decido ir al baño, porque el avión empieza a moverse”.

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