Clara del Carmen Guillén Torres
Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas. [email protected]
Comitán, Chiapas, agosto 1956.
Docente egresada de la Escuela Normal Rosario Castellanos de su ciudad natal. Licenciada en español por la Escuela Normal Superior de Chiapas, y maestría en la misma especialidad, por la Escuela Normal Superior de Yucatán, división de grados académicos.
Poeta, narradora, ensayista, compositora de canciones infantiles, promotora cultural y de lectura, independiente; pintora por pasatiempo.
Creadora del taller de animación a la lectura “La feria de las palabras”.
Ocupó diversas funciones en la docencia, jubilándose en 2015 cuando laboraba como jefa de enseñanza de Español de Escuelas Secundarias Técnicas de Chiapas.
Obra publicada: Raíz de Sol, La duda de Melesmeles, Cascatiempo y sus vecinos, La casita de Lulio el Cangrejo, La palabra merodea, del canto al cuento, (narrativa, poesía, adivinanzas, destrabalenguas y letra de poecantos (infantil); La puerta vedada, colección de 12 cuentos para jóvenes; Bajo el Peldaño, Nocturno para despertar desvelos, Disfraz de los secretos, Canción de cuna para mecer un duelo, Libamen, Balacó, Semilla del rumor, y Menú de laberintos (poesía) (Libamen y Balacó pertenecen al proyecto construcción, reconstrucción del mundo precolombino y colonial en la escritura de mujeres de México (siglos XIX al XXI, de la Universidad de Alicante, España).
La mayoría de sus libros son publicaciones del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas.
Las letras y su vida
“Desde muy pequeña, comencé escribiendo versitos sencillos que convertía en canciones y en la adolescencia, publiqué en boletines y periódicos de Comitán.
La palabra es una herramienta valiosa para insertar tantos temas que importan, tantos temas que duelen, tantos temas que no deben obviarse y también, como autora de literatura infantil, para dar a la niñez momentos significativos, sobre todo, cuando presento los libros: priorizo lo lúdico y me interesa que interactúen niños y niñas con sus padres, abuelos y/o docentes.
Escribir me ha servido para abrirme paso en la vida, para viajar y coincidir con grandes personajes de la literatura y con grandes seres humanos; para ser autocrítica y mejorar día a día mi trabajo como escritora; me ha servido para acercarme a las situaciones que se convierten en poesía o narrativa, comprender las múltiples facetas humanas, recrear y en mucho, para leer, porque para escribir, la lectura es elemental.
Las letras dan paz, dan salud, ayudan a evadir momentos difíciles, pues las palabras que brotan desde lo literario son paliativas, son placebos que, como lectora o como autora, pueden llegar a convertirse en sanadoras”.
Su aprendizaje
“Mi mayor aprendizaje ha sido comprender que todos tenemos talentos que pueden estar ocultos y como promotora cultural tengo la oportunidad para descubrir, apoyar y promover, cuando se presentan las condiciones; también que cuando la labor es altruista, la satisfacción es mayor.
Las letras me han aportado todo, desde la elección de mi carrera como maestra de español, pues elegí estudiar y ser docente de tan bella asignatura, guiada por mi amor a las letras que viene desde mi infancia, cuando descubrí a José Juan Tablada en el libro de primaria y leí el primer poema que me cimbró: la luna.
También desde mi formación como autora, pues asistir a talleres con grandes escritores mexicanos como Óscar Bonifaz, (en mi adolescencia); Carlos Illescas, Rafael Ramírez Heredia, Efraín Bartolomé, entre otros, coadyuvó a revisar y mejorar mi trabajo literario”.










