El brazo liberal del sureste mexicano y guardián de la República en Chiapas
En el corazón del siglo XIX, cuando México se debatía entre república y monarquía, surgió en Chiapas un líder cuya lealtad a la causa liberal marcaría la historia. Hay nombres que resuenan como estandartes de lucha, convicción y servicio; entre ellos, destaca con fuerza el de Ángel Albino Corzo Castillejo, nacido el 1 de marzo de 1816 en la entonces Villa de Chiapa -hoy Chiapa de Corzo-, en tiempos en que esta región formaba parte de la Capitanía General de Guatemala. Su nombre quedaría indeleble en la memoria del estado y del país, no solo por sus victorias militares, sino por su incansable defensa de los ideales republicanos.
Hijo de Francisco Corzo Iriarte y María del Carmen Castillejo, Ángel Albino creció en un entorno familiar numeroso, con ocho hermanos. Recibió su educación inicial en Chiapa y Tuxtla, y más tarde estudió leyes en la Universidad Literaria de Chiapas, en San Cristóbal, capital del estado en aquella época.
En 1840 contrajo matrimonio con Zaragoza Ruiz Pola, hija del político Domingo Ruiz Molina. La pareja tuvo cinco hijos y en 1860 adoptaron al joven Máximo Melo Granados, hijo del general colombiano José María Melo, con quien Corzo compartiría afinidades políticas y militares.
Primeros pasos en la
política y la milicia
Su entrada a la vida pública no fue por ambición personal. En 1846, alentado por su suegro, fue nombrado alcalde de la Villa de Chiapa. Aunque al principio la política no le resultaba atractiva, aceptó el cargo, que implicaba velar por el orden público, la recaudación de impuestos y la administración municipal. Ese mismo año organizó la Primera Guardia Nacional de la Villa, integrada por 50 hombres decididos a defender la causa liberal.
Su carrera militar avanzó con rapidez: en 1853, como prefecto, reorganizó la Guardia Nacional del Departamento de Chiapa, elevando la fuerza a 400 hombres y recibiendo el grado de coronel de caballería. En 1858, por aclamación popular, fue reconocido como general en Teapa, Tabasco, y asumió el mando de la Brigada Constitucional de Chiapas, Tabasco y Yucatán.
Corzo participó en numerosas campañas en Chiapas, Oaxaca y Tabasco, acompañado de figuras como Salvador Urbina, José Pantaleón Domínguez y José María Melo. Sin embargo, las alianzas militares no siempre se mantuvieron: algunos de sus antiguos compañeros terminaron como adversarios políticos.
Liderazgo político
En paralelo, su carrera política creció. En 1847 fue nombrado Tesorero General del Estado, donde reformó la recaudación para aliviar la carga sobre indígenas y clases populares, y en 1849 fue electo diputado local. Desde la legislatura impulsó la independencia administrativa de la Villa de Chiapa y la creación de nuevos departamentos.
En 1855, tras el desconocimiento del gobierno de Fernando Nicolás Maldonado, Corzo fue proclamado gobernador. Durante su mandato mandó levantar el segundo mapa oficial de Chiapas, promulgó el Estatuto Orgánico Provisional y defendió férreamente el territorio estatal frente a las pretensiones expansionistas de Tabasco.
En 1856 fue electo gobernador constitucional y comandante militar, cargos que ejerció hasta 1861. Entre sus acciones más destacadas figura la fundación de la Escuela Normal para Indígenas en San Cristóbal y la promulgación de la primera Ley Electoral de Chiapas en 1858. Ese mismo año presidió la primera boda civil del estado -la de su hija Teófila, hecho que desató fuertes críticas de los sectores conservadores y eclesiásticos.
La Intervención Francesa y la defensa de Chiapa de Corzo
La década de 1860 trajo uno de los retos más decisivos para México: la Intervención Francesa y la imposición del Imperio de Maximiliano. Mientras gran parte del país sufría la ocupación, Chiapas permaneció leal a la República de Benito Juárez, y Corzo organizó la resistencia en el sureste.
El episodio más emblemático de esta lucha fue la batalla del 21 de octubre de 1863 en Chiapa de Corzo. Desde los fuertes Independencia, Libertad y Zaragoza, la milicia liberal, dirigida por Corzo, repelió el ataque de fuerzas conservadoras e imperiales al mando de Juan Ortega. La victoria fue decisiva para mantener la ciudad como bastión republicano, reforzando el espíritu de resistencia en la región.
Pese a los triunfos, su salud comenzó a resentirse, en especial por el paludismo. Aun así, continuó al frente de la causa liberal, enviando tropas chiapanecas a apoyar otras regiones y manteniendo comunicación directa con el gobierno de Juárez.
Últimos años y legado
Tras décadas de servicio público, Corzo redujo su actividad política hacia el final de su vida, pero siguió siendo una figura de referencia moral y política para los liberales chiapanecos. Murió el 12 de agosto de 1875 en su natal Chiapa, dejando un legado de integridad, patriotismo y compromiso republicano.
Sus restos descansaron inicialmente en la finca Nucatilí y, más tarde, bajo su estatua en el parque central de Chiapa de Corzo. El reconocimiento póstumo no se hizo esperar: en 1881, la ciudad adoptó oficialmente el nombre de Chiapa de Corzo; en 1893, otro municipio pasó a llamarse Villa Corzo en su honor; y en 1933 se creó el municipio de Ángel Albino Corzo. En 1976, su figura fue inmortalizada en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.
A 150 años de su muerte, su trayectoria sigue siendo ejemplo de la defensa inquebrantable de los principios republicanos frente a la adversidad. Su vida demuestra que la política, cuando se ejerce con convicción y sentido de justicia, puede ser un instrumento para transformar y defender a un pueblo.
Ángel Albino Corzo no solo fue gobernador, militar o legislador; fue un hombre que se negó a claudicar ante la tiranía y que dedicó cada día de su vida a garantizar la soberanía de Chiapas y de México. Su memoria permanece como faro para quienes entienden la libertad no como un privilegio, sino como un derecho que se defiende con valor, inteligencia y sacrificio.










