Artes marciales: ambigüedad descriptiva
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
Las artes marciales requieren de una participación activa, implican una mayor profundidad de la que se encuentran en actividades como jugar a los bolos o nadar, así que decir que se hacen artes marciales es una descripción imperfecta. Un tema común en ellas es la transformación del carácter que se produce con el entrenamiento, que resulta en la forja de una nueva identidad; pero enfatizar la identidad sin enfatizar la actividad que se realiza, genera una etiqueta estática para un proceso que es dinámico, así que las artes marciales son más que una descripción del tipo de persona que se es.
“Estudio”, implica el insoslayable componente intelectual del entrenamiento y muestra una pertinente humildad, puesto que enfatiza que siempre se está aprendiendo, pero este término conceptualmente aleja la “materia” que está siendo “estudiada” de los asuntos de la identidad (por ejemplo, una persona puede estudiar psicología sin ser un psicólogo).
Esta ambigüedad descriptiva, conecta con una ambigüedad subyacente que concierne a las propias artes marciales. ¿Qué son exactamente? La literatura sobre artes marciales refleja esta ambigüedad. Algunos autores describen a los artistas marciales como “reliquias vivientes”, que preservan una bella tradición cultural y mantienen vivo un tipo especial de espíritu guerrero a través de generaciones. Otros prominentes miembros de la comunidad de las artes marciales no estarían de acuerdo, puesto que opinan que las demandas morales, sociales y estéticas, fueron un estorbo para el desarrollo progresivo de la eficiencia combativa.
Si bien es cierta dicha ambigüedad en su concepción, también es certero manifestar que, dentro de las artes marciales, como en cualquier otro arte, una práctica es social por naturaleza y cuando alguien entra en una práctica, ingresa en relaciones con otros miembros. Al hacerlo, el neófito se somete a los estándares de los miembros acerca de la naturaleza de la práctica, la meta de la misma y los estándares de valor que definen la excelencia en ella.
La relación de guía que se establece entre el instructor y el novato es algo central en el entrenamiento, hasta tal punto que un instructor con el que se permanezca por un período largo de tiempo, puede llegar a verse en términos parentales.
La interacción con otros estudiantes facilita además el refinamiento de las habilidades, ya que un entrenamiento apropiado requiere precisión para ejecutar las técnicas correctamente y el autocontrol necesario para ejecutar técnicas potentes sin lastimar seriamente a los compañeros.










