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Horizonte Educativo

Percepción, comprensión y regulación de las emociones

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas lcalderón2009@hotmail.com

Las capacidades humanas requeridas para la supervivencia como especie, deben abarcar más ámbitos que la capacidad de abstracción de la lógica formal, la comprensión de complejas implicaciones racionales y amplios conocimientos generales. La educación humana también deberá incluir méritos a la capacidad de crear, el talento para la organización, el entusiasmo, la motivación, la destreza psicológica y las actitudes humanitarias, además de cualidades emocionales y sociales indispensables para el buen desenvolvimiento en la relación con otras personas.
La Inteligencia Emocional es una alternativa para comenzar a entender la complejidad de los seres humanos, que conceptualiza el constructo a manera de meta habilidad compuesta en cinco dimensiones o habilidades: el Autocontrol, Autoconocimiento, la Automotivación, Empatía y el Manejo de las relaciones sociales.
Con base a lo expuesto, la Inteligencia Emocional, es una capacidad referida a la percepción, comprensión y regulación de las emociones e incluye entre sus competencias el autocontrol, entendida como la competencia que consiste en manejar los sentimientos adecuadamente; es decir, es una capacidad que se basa en la conciencia sobre sí mismo, en el control de los sentimientos de irritabilidad, ansiedad, melancolía y también de las emociones positivas; ella implica que la persona se percate de las emociones que siente en el momento y aprenda a canalizarlas para sentirse efectivo en las labores de su vida cotidiana.
Ahora bien, para el manejo idóneo de esta inteligencia, se necesita tomar el mando de los propios pensamientos, dirigir oportunamente las excitaciones nerviosas y llegar a ser eficaces en la solución de problemas; de ello se deriva el ser competente emocionalmente, concibiéndolo como el conjunto de habilidades, conocimientos y valores necesarios que posee un sujeto, para realizar actividades o tareas de forma eficaz y con ciertos niveles de calidad. De igual forma, se plantea que el desarrollo de dichas competencias favorece en los procesos adaptivos al contexto, repercute en una ciudadanía efectiva y responsable, y favorece el afrontamiento a las circunstancias de la vida con mayores posibilidades de éxito.
Por otro lado, también es primordial reconocer dentro de la temática expuesta, al indicador denominado autocontrol, el cual puede definirse como la capacidad emocional que posee una persona para manejar los sentimientos de manera adecuada, o en otras palabras, la habilidad para administrar las respuestas que se originan dentro de los componentes cognoscitivos, experimentales, comportamentales, de expresión física y bioquímica en las personas.
El reto consiste entonces en dirigir esfuerzos hacia una educación emocional, que pretenda buscar entre sus propósitos el enseñar a disfrutar la emoción por las situaciones o retos ante la vida, de forma que puedan controlar las mismas para alcanzar estados de ánimo positivos, el desarrollar el autocontrol emocional el cual coadyuve a construir, agrupar y solidarizar ante sociedades la propia definición de identidad personal y viabilizar la convivencia armónica.

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