La teoría sociocultural: interrelaciones sociales

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

La teoría sociocultural le da énfasis a las interrelaciones sociales. En el ámbito escolar es fundamental la relación entre estudiantes y adultos. Las y los docentes son los encargados de diseñar estrategias interactivas que promuevan zonas de desarrollo próximo; para ello, deben tomar en cuenta el nivel de conocimiento de los estudiantes, la cultura y partir de los significados que ellos poseen en relación con lo que van a aprender.

El docente debe provocar desafíos que hagan cuestionar esos significados y sentidos y lleven a su modificación en el infante, por lo tanto, es conveniente planear estrategias que impliquen un esfuerzo de comprensión y de actuación por parte de los estudiantes. Esa exigencia debe ir acompañada de los apoyos y soportes de todo tipo, de los instrumentos tanto intelectuales como emocionales, que los posibiliten a superar esas exigencias, retos y desafíos.

Para ello es importante diversificar los tipos de actividades, posibilitar la elección de tareas distintas de parte de las alumnas y los alumnos y recurrir a diversos materiales de apoyo. La creación de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), se da dentro de un contexto interpersonal docente-alumno, siendo el interés del facilitador trasladar al estudiante de los niveles inferiores a los superiores de la zona.

Lo esencial es dar apoyo estratégico a los infantes para que logren solucionar un problema; este apoyo se puede inducir mediante el planteamiento de preguntas claves o llevando al estudiante al auto cuestionamiento. Matos afirma que la participación del docente en “el proceso instruccional para la enseñanza de algún contenido (conocimiento, habilidades, procesos), en un inicio debe ser un poco directivo mediante la creación de un sistema de apoyo que J.  Bruner ha denominado “andamiaje” por donde transitan los alumnos… y, posteriormente con los avances del alumno en la adquisición o interiorización del contenido, se va reduciendo su participación al nivel de simple espectador empático” (1996:10).

En este contexto, la enseñanza debe entenderse como una ayuda al proceso de aprendizaje pero solo ayuda, ya que la enseñanza no puede sustituir la actividad mental constructiva del alumno ni ocupar su lugar. De este modo, la educadora y el educador asumen un papel de mediadores, de guías para que los niños y las niñas aprendan activamente en contextos sociales significativos y reales. En este proceso, el lenguaje es clave como “instrumento fundamental a través del cual los participantes pueden contrastar y modificar sus esquemas de conocimiento y sus representaciones sobre aquello que se está enseñando y aprendiendo”.

Los aportes de esta teoría son propuestas pertinentes para repensar la educación y la práctica pedagógica. Estos postulados coinciden en la importancia de respetar al ser humano en su diversidad cultural y de ofrecer actividades significativas para promover el desarrollo individual y colectivo, con el propósito de formar personas críticas y creativas que propicien las transformaciones que requiere nuestra sociedad. Para ello es importante que, en la organización de los procesos de enseñanza y aprendizaje, las docentes y los docentes tengamos en cuenta qué es importante.

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