El insomnio en la infancia

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

Los trastornos del sueño se presentan en el ser humano a lo largo de toda su vida, comenzando en la época neonatal y extendiéndose hasta la vejez. El insomnio se presenta como un desequilibrio entre la inhibición de los sistemas mantenedores de la vigilia y los encargados de activar los sistemas generadores del sueño. El insomnio en el niño no tiene una causa única, ya que habitualmente es multifactorial y depende del entorno, las reglas educativas, el contexto psicoafectivo, el comportamiento de los padres, los problemas propios, los contrastes de horario y las imposiciones sociales. La mayoría de las alteraciones del sueño del niño se generan por problemas del entorno, bien sean familiares o sociales.

Cuando la higiene de sueño es caótica en algunas familias, se traduce en una irregularidad aprendida del ritmo de sueño, con capacidad para perpetuarse más allá de los factores sociales determinantes. La falta de disciplina puede dar lugar al síndrome de toque de queda, que aparece cuando los adultos no ejercen su autoridad y el niño permanece despierto. La irregularidad en el dormir da lugar a un síndrome de privación relativa de sueño, que desaparece en cuanto se impone una disciplina para la hora de acostarse.

En los niños en edad preescolar, el insomnio se produce por las características psicológicas propias de esta edad, como son la afirmación de la identidad o la necesidad de independencia; pero, fundamentalmente, por las reacciones de oposición. Asimismo, los traumas psicológicos, el abuso físico o el aprovechamiento del niño por los padres como escudo para solucionar sus problemas matrimoniales, pueden ser causa de insomnio.

La entrada en la guardería puede provocar un síndrome de la fase retrasada, de manera que a los padres les resulta imposible acostar al niño, por lo que a la mañana siguiente es difícil despertarlos. Otro hecho a destacar es que el nacimiento de un hermano puede también provocar una reacción de oposición. Cualquiera de estas causas hace que el niño ponga en marcha una serie de estrategias para llamar la atención, como son la hiperactividad en el momento de acostarse, maniobras de oposición contra el adormecimiento (rabieta o bajarse de la cama), rituales del adormecimiento (manosear un trapo, exigir a los padres su presencia, pedir agua, etc.), fobias o angustia del adormecimiento (estar con la mano de la madre cogida), o movimientos cadenciales del adormecimiento (balanceos de tronco o de la cabeza y el golpeteo de la cabeza contra la almohada).

Por otro lado, el insomnio también puede estar provocado por enfermedades crónicas tales como: asma, cardiopatías, enfermedades dolorosas, insuficiencia renal, etc.

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