Pensamiento convergente versus divergente

Lilia Ma. Calderón, Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

La creatividad es uno de los grandes retos de la educación y se convierte en un factor de referencia obligada a la hora de hablar de altas capacidades. Hacer referencia a la creatividad, obligatoriamente exige exponer al pensamiento divergente y convergente.

Se entiende por Pensamiento convergente al pensamiento orientado a la solución convencional de un problema y se entiende por Pensamiento divergente al pensamiento que elabora criterios de originalidad, inventiva y flexibilidad.

Estos dos conceptos constituyen los extremos de un continuum en el que todos se sitúan en alguna de sus ubicaciones. La producción divergente hace referencia a la capacidad para generar alternativas lógicas a partir de una información dada, cuya importancia se evalúa en función de la variedad, cantidad y relevancia de la producción a partir de la misma fuente.

Sobre las características relacionadas con la creatividad, se relatan las siguientes:

-Habilidad para pensar en las cosas holísticamente, para pasar después a comprender sus partes.

-Impulso natural a explorar ideas, que suele ir acompañado de entusiasmo y tenacidad, pero que puede polarizarse o dar como resultado ideas que pueden parecer radicales, fuera de lugar o simplemente extravagantes.

-Desafío o reto ante lo convencional.

-Independencia de pensamiento, es decir, que espontáneamente rechazan el criterio de autoridad e intentan dar sus propias respuestas a las situaciones nuevas o ya establecidas.

Desafortunadamente, el sistema educativo en México favorece al estudiante no creativo (convergente) en detrimento del creativo (divergente). Quien sea creativo puede tener una personalidad “no deseable”; es fácil que resulte tímido, reservado, poco inclinado a creer en la palabra del profesor, prefiriendo seguir sus propias inclinaciones antes que atenerse a las limitaciones del programa de estudios, que presenta los conocimientos en partes para posteriormente unirlos, mientras que estas personas siguen el proceso inverso, al entender en un primer momento las ideas, conceptos en su totalidad.

El pensamiento convergente suele optar por una sola solución para cada problema, de manera que toda la información ha de ordenarse y colocarse de forma correcta para conseguir inferir la solución. Personas así se adecúan con facilidad al tipo de trabajo que exige el aparato académico, sin poner en tela de juicio su orientación intelectual y pedagógica. El pensamiento divergente percibe distintas opciones, ya que enfoca el problema desde nuevos ángulos, lo que puede dar lugar a cierta variedad de recorridos y múltiples soluciones.

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