Juventud, Liderazgo y Traición en la Guerra de Independencia

Roger Heli Díaz Guillén

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

De nuestros Héroes que participaron en la Guerra de Independencia de 1810 a 1836, los militares más jóvenes: Agustín de Iturbide (27 años), Guadalupe Victoria (24 años) y Vicente Guerrero (27 años), fueron los protagonistas dos décadas después del inicio del movimiento armado, de los que uno fue traidor del movimiento.

La juventud asumió el liderazgo y continuidad de la lucha de 1821 a 1931, para asumirse como los primeros presidentes de la República Mexicana, en honor y memoria a los 7 héroes que en esos años ya habían sido fusilados.

Agustín de Iturbide – a diferencia de Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero, de origen humilde y familias pobres- provenía de una familia española: De Iturbide Arámburu, vinculada al poder de la Corona. Fue quien tomó el liderazgo a los 28 años de edad, traicionando el movimiento de Independencia al asumirse como Emperador de México por 10 meses: 22 de mayo de 1822 al 19 de julio de 1823, siendo destituido por su propios compañeros de lucha con el Plan de Veracruz, firmado el 6 de diciembre de 1822 por Guadalupe Victoria y Antonio López de Santa Anna, que desconoció a Iturbide como Emperador siendo declarado Traidor a la Patria el 3 de abril de 1824 por el Congreso Constituyente y fusilado el 19 de julio de 1824, restituyéndose la República.

Con este triunfo, el pueblo dio un paso importante en el camino de nuestra libertad como nación, destacándose el liderazgo de aquellos jóvenes de 1810, al designarse 14 años después: 10 de octubre de 1824, a Guadalupe Victoria (José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix) como el primer Presidente de la República, que con orgullo y respeto debe reconocerse que provino de una familia pobre que trabajó y luchó por estudiar, destacar y aportar al triunfo de la Independencia y su consolidación; continuando el liderazgo en beneficio del pueblo de México, Vicente Guerrero el 1 de abril de 1829 como el segundo Presidente de la Republica, que fue fusilado por sentencia del 14 de febrero de 1831 por intereses de grupos políticos que en la lucha habían logrado presencia, poder político y económico; sacudiendo la conciencia de muchos mexicanos -dentro de ellos los chiapanecos- que se unieron a la lucha de Santa Anna el 4 de octubre de 1832, igual que lo hicieron Tabasco y Yucatán.

En este mes patrio en que se narra un recorte de nuestra historia, abona al Civismo el reconocer la aportación de nuestro Héroes, que lograron gravitar de la necesidad de trabajar para vivir, cultivarse y actuar, para llegar al puesto máximo del Estado Mexicano: Presidente de la Republica, para beneficiar a nuestro pueblo por nuestra libertad, destacando la aportación a la Educación y la Reforma Agraria, que décadas después consolidó Emiliano Zapata; siendo Vicente Guerrero quien abolió la esclavitud en México, que originalmente promulgó Miguel Hidalgo y cuya causa fue una razón de su fusilamiento en 1811.

¡Viva México!

¡Viva Chiapas!

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