Fisura. Poesía terapéutica
(Reseña)
Marco A. Orozco Zuarth. Ciudad de México
En Fisura. Poesía terapéutica, Marco A. Orozco Zuarth nos sumerge en un viaje introspectivo, donde la palabra se convierte en un puente entre el dolor y la sanación. No es un poemario para leerse con prisa ni para pasar por alto sus significados ocultos; es un espacio de reflexión profunda, donde cada verso invita al lector a detenerse, sentir y conectarse con su propia historia emocional.
A lo largo de estas páginas, Orozco Zuarth explora la naturaleza del dolor, no solo como una sensación física, sino como un fenómeno subjetivo y multidimensional. Reflexiona sobre cómo el sufrimiento no radica en la herida misma, sino en la interrupción de la vida tal como la conocíamos, en el quiebre de la rutina y el rumbo previamente trazado. En este sentido, la poesía emerge como un refugio y una herramienta de resistencia: escribir se vuelve un acto de sanación, una manera de cerrar compuertas y abrir nuevos caminos.
El autor entrelaza filosofía oriental, misticismo y neurociencia, en una búsqueda por comprender el origen del malestar y la posibilidad de superarlo. Desde la imagen de la sacerdotisa que ahuyenta demonios, hasta la negación de los “fantasmas teológicos” de la culpa y el castigo, cada poema revela un proceso de autoconocimiento en el que la mente y el espíritu, convergen para encontrar equilibrio.
La estructura del poemario refleja esta travesía personal. No se trata solo de una sucesión de versos, sino de un tejido en el que el dolor, la reflexión y la superación, dialogan entre sí. Con un lenguaje profundo y evocador, Orozco Zuarth nos invita a participar de su experiencia, a mirarnos en el espejo de sus palabras y descubrir en ellas nuestros propios quiebres y cicatrices.
Fisura no es solo una obra literaria; es un testimonio de la capacidad de la escritura para transformar el sufrimiento en algo tangible y, al mismo tiempo, liberador. A través de su poesía, el autor nos recuerda que en cada grieta hay una posibilidad de reconstrucción, que en cada fisura se oculta la semilla de la sanación.
Frase personal: “El verdadero tormento no es el dolor, sino la pausa forzada que fractura tu rumbo y detiene tu vida en un solo instante”.










