“El Tirador de la Atlixcáyotl”, una historia de Rubem Fonseca
Francisco Félix Durán / Diario de Chiapas
Rubem Fonseca fue un escritor brasileño que muchos consideramos el padre de la novela negra urbana, en donde la ciudad es un personaje más que permite los bajos instintos del resto de los protagonistas. Su obra se desarrolla principalmente en la urbe de Río de Janeiro, pero las historias bien pueden desarrollarse en la Ciudad de México.
Al respecto, cuando leí a este autor me impresionó la crudeza de su narrativa, llena de violencia, sexo y crímenes que pareciera solo pueden existir en la imaginación, pero como siempre he pensado: todo lo que imagines puede ocurrir. Quizás su experiencia como policía en Río de Janeiro o como abogado penalista, le permitió acceder a historias que debía escribir.
En ese contexto, recuerdo el primer cuento que leí de Fonseca: Paseo Nocturno, en donde una persona adinerada y respetada, pero cansada de la vida rutinaria del matrimonio y la industria, decide salir en las noches a pasear en su potente auto de lujo con parachoques reforzado para relajarse.
Hasta aquí todo bien, de no ser porque la verdadera forma de liberar su estrés durante los paseos era ubicar peatones que caminaban por vialidades oscuras y atropellarlos a toda velocidad. No seguía un patrón, solo el placer de cometer el crimen y no dejar marcas en su vehículo. El sociópata al llegar a su casa seguía siendo la misma persona de siempre.
Lo anterior, seguramente les recuerda al recién detenido Tirador de la Atlixcáyotl, responsable de disparar contra más de una decena de automovilistas y motociclistas en la Vía Atlixcáyotl de la Ciudad de Puebla, con ataques registrados desde el año 2023. Rafael Zabalza Beraza de origen español, es un empresario del ramo farmacéutico de origen español y contratista del gobierno estatal.
Finalmente, el tirador fue capturado en la madrugada del 14 de julio tras un enfrentamiento armado con elementos de seguridad en el fraccionamiento Santa Fe. En tanto que en un Paseo Nocturno cada noche se sigue jactando de no dejar marcas en el parachoques: “Pocas personas, en el mundo entero, igualaban mi habilidad en el uso de esas máquinas”.










