Roque Gil Marín Vassallo Comitán, Chiapas
Antecedentes históricos: La invasión Napoleónica a España en 1808, aceleró el desmembramiento del decrépito, decadente y corrompido Imperio Español, y propició las condiciones para que sus colonias de ultramar en América se ampararan en esta razón, para hacer sus independencias políticas y así impedir que con la derrota de España y el encarcelamiento del Rey Carlos IV y de su heredero al trono Fernando VII, sus territorios pasaran de forma automática a poder del emperador francés Napoleón Bonaparte, que impuso a su hermano José (alias Pepe Botella), como Rey de los españoles y de sus dominios.
Los españoles pudieron expulsar a los franceses y reinstalar a su soberano Fernando VII, quien el 30 de septiembre de 1812 juró la primera Constitución Política española -que se conoce como La Constitución de Cádiz- que fue jurada en la Nueva España el 12 de octubre de ese mismo año, con la que el imperio ibérico pretendió “humanizar” su gobierno, aunque todo fue en vano porque sus colonias continuaron en pié de lucha y esta condición hizo que los imperios de Francia e Inglaterra pusieran los ojos en estos territorios para invadirlos y sumarlos a su imperio, lo que en parte lograron.
Esta velada amenaza que tuvieron los precitados imperios, llegó a conocimiento de los caudillos americanos como Agustín Iturbide y Vicente Guerrero, que cruzaron misivas para ya no volverse a enfrentar, porque de hacerlo ambos saldrían perdedores y quien podía ser el ganador sería Francia que estaba al acecho, por lo que los comandantes novohispanos aceptaron sus propuestas y pusieron fin a la lucha armada, dándose “El Abrazo de Acatempan” el 10 de febrero de 1821 y formularon el Plan de Iguala, que les dio libertad.
La anarquía del México Independiente: Luego de proclamar su independencia el 28 de septiembre de 1821, los mexicanos tuvieron que pasar por una larga etapa de anarquía social y política producida por los constantes conflictos entre sus caudillos, que se enfrentaban por el poder y para lograrlo se batían en luchas sangrientas que produjeron derrocamientos, fusilamientos, traiciones, golpes de estado y otros actos políticos y militares, los que se reflejaban en la sociedad mexicana en las principales ciudades del país -en particular de la capital mexicana- en la que el 30 de octubre de 1828, una turba causó destrozos y robos en el emporio comercial llamado “El Parián” en Tacubaya, y que era propiedad de una familia de origen francés de apellido Remontel que hacían pasteles, quienes reclamaron pérdidas por 60 mil pesos.
El Barón Deffaudis, embajador francés en México, recibió órdenes de hacer una lista de las familias francesas afectadas por daños y robos y llegó a sumar un total de 600 mil pesos, que el gobierno francés reclamó al de México, del que no obtuvo ninguna respuesta.
El Rey Luis Felipe de Francia declara la Guerra a México: El Barón Deffuadis abandonó México el 25 de septiembre de 1837 y regresó de Francia con una flota de 10 fragatas de guerra al mando del Almirante Bazoche el 16 de marzo de 1838; el 21 de marzo lanzó un ultimátum al gobierno mexicano que no dio ninguna respuesta, siendo entonces que el Almirante Bazoche declaró las hostilidades entre México y Francia y pidieron más buques de guerra, que llegaron a Veracruz el 13 de noviembre de ese año, procediendo a bloquear todos los puertos marítimos del Golfo de México y abrieron fuego contra San Juan de Ulúa el 27 de noviembre, iniciando la guerra ordenada por su soberano, Luis Felipe de Borbón. El comandante de la plaza, general Manuel Rincón, se ve obligado a capitular y es llevado prisionero a la fragata “Nereida”, comandada por el capitán Carlos Baudin.
Negativa y renuncia del presidente Anastasio Bustamante: El presidente mexicano, Gral. Anastasio Bustamante, por medio de su Canciller Luis G. Cuevas, no reconoció esa deuda que desató la lucha armada que el pueblo mexicano bautizó con el nombre de “La Guerra de los Pasteles” y aceptó la oferta del Gral. Antonio López de Santa Anna, de enfrentar a los franceses. El 5 de diciembre de 1838, una tropa de 300 soldados derrotó a los franceses, que con un cañonazo mataron al caballo de Santa Anna y a él le volaron la pierna derecha, lo que lo convirtió en Héroe Nacional y obligó a Bustamante a renunciar a su cargo, siendo nombrado por el H. Congreso de la República el Gral. Antonio López de Santa Anna como nuevo Presidente de México.
El Gral. Santa Anna salva a México y termina la Guerra: Al llegar Santa Anna a la Presidencia de México, el primer acto de su gobierno fue reconocer la deuda el 9 de marzo de 1839 y aceptó pagarla en 3 partes, salvando a México de una masacre y sometimiento a Francia, que esperó unos años para volver a intentar someter a México, lo que se dio con la intervención francesa entre 1864 y 1867 con el Archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo, pero también fueron derrotados por los mexicanos.










