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La Revolución Francesa

14 de julio de 1789

Roque Gil Marín Vassallo Comitán, Chiapas

Al cumplirse un aniversario más del estallido de la Revolución Francesa, les decimos que la historia de la humanidad, se divide para su estudio y entendimiento en: Eras, Edades, Épocas y Períodos, que ocupan grandes cantidades de tiempo, de acontecimientos, de lugares y personajes que los han protagonizado, en la búsqueda de mejores horizontes para todos los seres humanos.
Lo que llamamos Historia, tiene un principio que se pierde en la lejanía de los tiempos, pero también tiene un origen que se inicia con la invención de la escritura y que se prolonga hasta la eternidad, pues día con día seguimos aumentando sus páginas, que son los fundamentos perfectos y precisos para que los pueblos y sus gobiernos puedan contar con elementos verídicos para proyectarse hacia un futuro promisorio.
Las Edades en que se divide la Historia para su estudio, son: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea; y esta última, principia precisamente con el estallido de la Revolución Francesa, que se registró el día 14 de julio del año 1789 y se inició en la Ciudad de París, Francia, con el derrocamiento del Emperador Luis XVI, quien por su falta de capacidad produjo severas crisis, tanto económicas como políticas y sociales, tanto en Francia como ante sus dominios en La India y Canadá, que perdió en guerras contra Inglaterra y sus aliados.
Los principios torales que dieron sustento a la Revolución Francesa, fueron tres: Libertad, Igualdad y Fraternidad, de los que surgieron incontables estudios filosóficos, politológicos y sociológicos, que los resumen como banderas de emancipación y progreso para toda la humanidad, pues dieron los fundamentos sociales, jurídicos, políticos y humanos, para erradicar en forma definitiva a la esclavitud, la discriminación racial y a la desigualdad jurídica, por una parte.
Por otra parte, es a partir de los principios de esta Revolución, cuando se echan por tierra los falsos fundamentos divinos promovidos por la iglesia católica, que establecían el derecho divino de establecer reyes, reinas y emperadores, para que gobernaran sobre los demás seres humanos en forma hereditaria y eterna.
Es a partir de este movimiento, cuando la humanidad “abre los ojos” para ver que todos los seres humanos nacemos con los mismos derechos y los mismos deberes y solo nos hacemos diferentes por nuestras capacidades y acciones para formar nuestro destino.
También se establece que todos los seres humanos somos iguales ante el Derecho, esto es, ante las Leyes que se promulgan para la convivencia armoniosa y concordante en la sociedad y solo surgen las diferencias que nuestros propios recursos nos imponen frente a los demás.
La Revolución Francesa es el punto de partida para el derrumbamiento de todos los imperios divinos y esclavizantes de la humanidad y el surgimiento de nuevas prácticas políticas en las que los trabajadores y la división del trabajo, son los que determinen los sistemas de producción con los que se logren satisfactores de las necesidades individuales y sociales, para lograr la felicidad y el progreso.
Salud.

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