Pablo F. Chávez Mejía
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
“Me voy a la Cámara de Diputados”, exclamé a mis amigos aquel otoño de 1989, cuando la Escuela de Derecho de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Puebla, nos informó que se haría una visita oficial al Palacio Legislativo de San Lázaro.
Era el mes de noviembre de 1989, cursaba el tercer semestre de la carrera de Derecho y el Presidente en turno de la Cámara de Diputados era el Lic. Guillermo Jiménez Morales, exgobernador del Estado de Puebla, quien hizo una atenta invitación a los estudiantes de Derecho, quizá por la amistad con el entonces Rector de la Universidad Cuauhtémoc: Francisco Martínez Briones (qepd).
Es así que fueron por nosotros a Puebla dos autobuses con el escudo del Poder Legislativo, íbamos emocionados con mis compañeros y compañeras de distintos semestres: los hombres con traje y corbata, las damas con traje sastre o vestidos muy elegantes.
Partimos de la universidad hacia el entonces Distrito Federal: dos horas de viaje y de desmadre dentro del autobús, cantando, albureando o contando chistes. El viaje fue muy ameno, entramos a la Ciudad de México por la calzada Ignacio Zaragoza y muy rápido arribamos al Palacio de San Lázaro, recinto legislativo que fue inaugurado en el año de 1981 y construido bajo la dirección del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, el mismo que diseñó el estadio Azteca.
Arribando al magno edificio del Poder Legislativo nos recibieron edecanes, quienes fueron guías para explicarnos a detalle desde el vestíbulo hasta la Sala de Sesiones. Recuerdo que me impresionó ver el gran candil central en forma de espiral, que pende e ilumina de forma artística el salón de sesiones.
En ese año de 1989, estaban fervientes las inconformidades de los resultados de las elecciones de 1988, los universitarios tuvimos la oportunidad de presenciar en el recinto legislativo audiencias públicas de alto nivel en materia electoral.
Se cocinaba un nuevo derecho procesal: el electoral; uno de los mejores ponentes en la audiencia pública fue el Dr. Jorge Madrazo Cuéllar, quien en ese entonces era el Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y propuso la creación de un Tribunal Federal Electoral, a quien por ahí un diputado le debatía, diciendo: “Está impulsando la creación de un Tribunal Especial, lo cual está proscrito por el artículo 13 de la Constitución”; a lo que el Dr. Madrazo le respondió: “Se equivoca señor Legislador, estoy proponiendo un Tribunal especializado, no un Tribunal especial”.
Me causó admiración el debate de propuestas legislativas con sólidos argumentos jurídicos, las cuales se concretaron en el año de 1990, con la creación del IFE y del Tribunal Federal Electoral, así como el primer Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE); después de todo esto, entendí por qué el Dr. Jorge Madrazo llegó a ser Presidente de la CNDH y después Procurador General de la República.
En el año de 1994, cuando surgió el movimiento zapatista, tuve la oportunidad de saludar personalmente al Dr. Madrazo Cuéllar acá en Tuxtla Gutiérrez, en virtud que la CEDH le prestó instalaciones provisionales a la CNDH, antes de asentar sus oficinas en San Cristóbal de Las Casas.
En la visita a San Lázaro nos invitaron a comer dentro del recinto, nos atendieron muy bien, el regreso a la ciudad de Puebla fue divertido; unos amigos universitarios compraron bolsas de malvaviscos para formar grupos y comenzar a lanzarlos a los que se iban durmiendo en el trayecto.
Para concluir, deseo francamente que las diputadas y diputados que a partir del próximo 1 de septiembre integrarán la LXV Sexagésima Quinta (65) Legislatura del Congreso de la Unión, comprendan la responsabilidad y la investidura de representar a la soberanía popular, debiendo preparar una agenda de trabajo con miras a robustecer el marco jurídico del Estado Mexicano.










