Roque Gil Marín Vassallo
Comitán, Chiapas
Fito, como cariñosamente le decían sus padres y amigos, desde su más tierna edad mostró sobradas cualidades espirituales y una muy alta capacidad intelectual, por lo que fue enviado a estudiar a Tuxtla Gutiérrez -cuando aún no era la capital del Estado- en la entonces más reconocida escuela del maestro Juan Benavides, donde fue discípulo del reconocido mentor, Prof. Enrique Merchant. Luego se dirigió a la capital de Guatemala, donde se inscribió en el Instituto Central de Guatemala, graduándose de Bachiller en 1885.
A finales de 1886, viajó a la Ciudad de México para iniciar estudios de Médico Cirujano y fue entonces que se relaciona con los poetas más encumbrados de América Latina, como lo son: Ignacio Manuel Altamirano, Justo Sierra, José Peón Contreras, Manuel José Othón, Juan de Dios Peza y Manuel Gutiérrez Nájera, que lo auxiliaron en la publicación de sus primeros versos en la revista Juventud Literaria, en 1888. Por motivos de salud, regresó a Cintalapa a recuperarse de sus males y cuando superó esta difícil etapa, sus padres decidieron enviarlo a estudiar a la Escuela de Medicina de la Universidad de San Carlos, en Guatemala, en la que se tituló de Médico Cirujano, recibiendo su Título de manos del entonces Presidente de la República de Guatemala, el Dr. José María Reina Barrios, y lo condecoró con la Medalla al Mérito, el 21 de octubre de 1893.
Siendo pasante de medicina, durante una lección de cirugía, Rodulfo tuvo una de sus múltiples inspiraciones que lo llevaron a escribir uno de sus poemas de mayor impacto sentimental, que le produjo el cadáver de una joven y hermosa mujer, a la que no quiso tocar para “la amputación del seno”, argumentando que “esa operación se me ha olvidado”, surgiendo su bello poema titulado “Por el Arte”.
Estando ya en Cintalapa, un buen día del año de 1895, se presentó a su consultorio un paciente de nombre Fernando Ramírez, que provenía de Juchitán, Oaxaca, y este señor vio que había una guitarra colgada, la que tomó y se puso a cantar una bella melodía que al ser escuchada por el Doctor Figueroa, “lo jaló poderosamente” y luego de atender al paciente le pidió que le tocara completa esa bella melodía, que el paciente le dijo se llamaba “La Sandunga” y que en su tierra era como un himno de su pueblo zapoteca. Esta melodía llevó a Rodulfo a escribir su bello poema epónimo, que lo llevó a la fama en todo el continente americano.
Víctima de un maligno tumor cerebral, el más Romántico de los poetas chiapanecos que transformó la métrica y la metamorfosis de las letras y de la poética -que hasta antes de él se estilaba-, este bardo excelente emprende el viaje hacia la eternidad, el 7 de Julio de 1899, cuando tenía 32 años, 11 meses y 3 días de vida gloriosa y ejemplar. ¡Qué grandeza de alma!










