La Jornada
Diario de Chiapas
En el barrio parisino de Montparnasse “se bebe y se baila, se fuma y se hace el amor, se escribe y se pinta”. Así, Germaine Gómez Haro evocó “los años locos” que se respiraban en el París que vivió el pintor Amedeo Modigliani en la segunda década del siglo pasado, donde se reinventó el amor, igual que las doctrinas estéticas y los modos de pintar, con el mismo deseo de mudar de piel.
“Sólo aquí se vive de verdad”, citó la directora de Casa Lamm al presentar el catálogo de la exposición El París de Modigliani y sus contemporáneos, que permanece en el Museo del Palacio de Bellas Artes.










