El Cronista
Dormir bien siempre fue una recomendación repetida, pero un nuevo estudio puso el foco en un detalle que cambia todo. No se trata solo de descansar más o menos, sino de alcanzar una cantidad exacta de horas que impacta directamente en la salud metabólica.
Durante años, se creyó que dormir ocho horas era la clave universal. Sin embargo, una investigación reciente encontró que ese número podría no ser el más adecuado cuando se trata de controlar el azúcar en sangre y prevenir problemas como la resistencia a la insulina.
El dato surge de un análisis amplio que evaluó a miles de personas y que ahora reabre el debate sobre los hábitos de sueño. La clave no solo está en cuánto dormir, sino en cómo ese descanso influye en el funcionamiento del organismo.
Un estudio publicado en la revista científica BMJ Open Diabetes Research & Care analizó datos de 23,475 personas para entender la relación entre el sueño y el metabolismo. Los investigadores evaluaron la sensibilidad a la insulina, es decir, la capacidad del cuerpo para regular el azúcar en sangre.
El resultado fue contundente: el punto óptimo de descanso nocturno es de exactamente 7 horas y 18 minutos. Este nivel se asoció con una mejor regulación de la glucosa y menor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina.










