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«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes

Krzysztof Sliwa
Barranquilla, Atlántico, Colombia
Los beneméritos historiadores José Manuel Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla, descubrieron un nuevo documento inédito sobre la llegada de Cervantes a Niebla, ignorada en las biografías documentadas y noveladas del autor de El cerco de Numancia. Dicha perla documental pone en evidencia que el 27 de julio de 1593, en Niebla «se juntaron en el cabildo Juan Lucero y Rodrigo Álvarez, alcaldes ordinarios, Juan Prieto de Vayas, Andrés de Gallegos, Francisco de Avendaño y el licenciado Ramírez, regidores, y Juan Rodríguez Mocho, procurador, en presencia de Miguel de Cervantes, comisario por Miguel de Oviedo, proveedor y contador por su Majestad, para «conducir todo el trigo que pudiere hallar entre los vecinos de ella para el proveimiento de las galeras de España… y se tomó asiento con Miguel de Cervantes, comisario, que se le dé y sirva de esta villa a su Majestad con noventa fanegas de trigo» (Pelayo de Castillo Palacios, Miguel de Cervantes…, 1).
No obstante, la documentación fiable no solo documenta que el glorioso Manco estuvo por segunda vez en la villa onubense de Niebla, el 26 de noviembre de 1593, sino también revela que Miguel sacó de los vecinos iliplenses 58 fanegas de trigo y 53½ de cebada, a saber: «más le [Miguel de Cervantes] está hecho cargo de cincuenta y ocho fanegas de trigo y cincuenta y tres y media de cebada que recibió del concejo de la villa de Niebla, de que dio certificación en 26 de Noviembre del dicho año, y su valor, el trigo a 14 reales y la cebada a seis, se le libró en el dicho pagador por libranza fecha en 27 del dicho» (K. Sliwa, Documentos…, 273).
Además, conviene destacar también que el héroe de Argel, al estar en el condado de Niebla, sin duda alguna se acordó del VII duque de Medina Sidonia, grande de España, XII señor de Sanlúcar, V marqués de Cazaza en África y X conde de Niebla, Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga (1550-1615), apodado El Duque de los atunes, comandante en jefe de la Grande y Felicísima Armada, la cual el 8 de agosto de 1588 fue derrotada en el Canal de la Mancha, y cuya fracasada expedición naval fue un gran golpe para el genio de la literatura universal, quien reconfortó a su patria así:
«Madre de los valientes de la guerra… ¡Oh España, madre nuestra! ver que tus hijos vuelven a tu seno, dejando el mar de sus desgracias lleno, vuélvelos la borrasca incontrolable» (M. Cervantes Saavedra, Canción segunda).
Aun cabe mencionar que Alonso fue patrón del escritor Jerónimo Sánchez de Carranza (1539-1608), denominado el padre de la esgrima española, quien se hospedó en la casa de posadas del cordobés Tomás Gutiérrez de Castro, muy buen amigo de Cervantes, casas principales de la calle de Bayona, collación de la Iglesia Mayor o de Santa María, frente a las Gradas de la Catedral de Sevilla.
Cervantes eternizó al comendador de la Orden del hábito de Cristo, Jerónimo, gobernador y capitán general de la provincia de Honduras (1589-1594) y autor de la Filosofía de las armas y su destreza y la agresión y defensa cristiana (Sanlúcar de Barrameda, 1582), de la siguiente forma: «en él veréis amigas pluma y lanza, con tanta discreción, destreza y arte, que la Destreza en partes dividida, la tiene a ciencia y arte reducida» (La Galatea, 1585).
También hay que hacer notar que Cervantes ridiculizó al VII duque de Medina Sidonia en su soneto satírico «A la entrada del Duque de Medina en Cádiz», por la pérdida de Cádiz en 1596, una de las grandes derrotas del Imperio español.
En resumen, les felicito a nuestros admirables historiadores José Manuel Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla, por su precioso descubrimiento de la nueva joya documental para la biografía documentada del autor de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, así como para la Historia de España, Andalucía, Huelva y Niebla, documento que debería estar puesto en letras de molde, rectificando así los grandes desaciertos en las enciclopedias, libros de enseñanza y revistas electrónicas. ¡Enhorabuena!
«Laus in Excelsis Deo»,
Krzysztof Sliwa

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