Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal. Ciudad de México

Los susurros de tus labios
No puedo irme sin los susurros de tus labios,
sin el calor de tu aliento
y las promesas de tus ojos.
Mi cielo no tendrá sentido
sin sus astros y vientos,
ni siquiera el saber que existes
porque tu ausencia llena mi esencia.
La tarde y tú son aliados
los grillos cantan al oscurecer
después de una lluvia, las flores duermen,
el olor a barro es mi condena.
No es que no desee el calor de tu cuerpo
semejante ilusión de quinceañera
que ofrece y niega al mismo tiempo
la virginidad como un trofeo.
El ladrido lastimero de un perro apaleado,
es un símil de un hombre despreciado,
se desvanecen los labios de su amada
y solo quedan susurros sin aliento.

Difícil llegar a ti
Difícil llegar a ti
y formar parte de tus emociones,
despertar y solo encontrar tu ausencia
y el dulce olor de tu cuerpo.
Rudo destino de los sinsabores,
a pesar de estar prisionera en el lienzo,
tú, vuelas presurosa a tu destino.
Ahí, no habito, pues aún no soy recuerdo,
la paleta del pintor
se antecedió a la experiencia,
el presente, aun no es ahora,
sino un sueño que se sueña.
Aunque te vea plasmada en la tela,
cuando sea tu tiempo, florecerás
sin necesidad de aspavientos.
Cuando el sol y la luna
ocupen su espacio
florecerás y será primavera
y tus aromas y alegrías
serán de los viandantes…
yo seré un eterno caminante,
de los caminos de tu cuerpo.

Enrique Flores Amastal

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