Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal. Ciudad de México

HOMBRE

Nada de lo que el hombre hace
es ajeno a su destino,
esa energía vital, la vida
nos guía y nos
muestra nuestro camino.
En el verde de tus ojos veo el mar
aquellas aguas que cobijan tu cuerpo;
el viento mece tu cabellera
y lo airosa de tu andar
en la arena.
El pensamiento es una quimera
si las aguas y el
viento te veneran,
te alejan de mis manos
que ansiosas te
moldean en la arena.
Son ensayos de
poeta trasnochado
querer describirte
bella habanera,
tu piel canela con ojos de agua de mar
eres el canto de tu bella naturaleza.
Imposible luchar con las palmeras,
aquellas que
sombra proporcionan
y miran indiscretas
tus piernas
y tú no te sientes
prisionera.

I

El hombre se va
buscando lejanía
del lugar donde se da su linaje,
reta su destino, lo
exprime, lo obliga
a entregarle la guía de los caminos.
El sueño es un diálogo
con uno mismo
alimenta la lejanía y le da un destino,
con los ojos cerrados,
en silencio,
mirando al interior
como se mira la luna.
Te busco en la noche poblada de estrellas,
todo es posible con solo desearlo
aquí el universo
comulga con lo trivial
es maravilloso el
espacio onírico.
En el sueño mis
pasiones son reales
el deseo es posible en la ruptura del tiempo
y es terrible cuando se produce el despertar
huyes, como paloma asustada a tu palomar.
El hombre se va
buscando lejanía
del lugar donde se da su linaje,
reta su destino, lo
exprime, lo obliga.

Enrique Flores Amastal

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