Enrique Flores Amastal. Ciudad de México
ENKI
Los dioses nos crearon
pero no a su imagen
y menos a su semejanza,
somos un sueño inconfesable.
Insoportablemente bellas
las jóvenes humanas,
fueron deseadas por los extraños
procreando nuevos seres.
El coraje del señor
a quien rendían obediencia
dictó la cruel sentencia:
que el agua purifique la tierra.
Perecieron, mujeres, niños y hombres,
para todos se dictó el castigo.
Pero hubo un dios insumiso,
sin contradecir sus leyes
la humanidad apoyó.
INCERTIDUMBRE
Vagando en la inconsciencia
pretendo encontrar las respuestas,
aquellas que sacien la sed,
los sinsabores y los dolorosos
choques de cabezas.
Más fugaz que el relámpago
en una furiosa batalla
el alma pelea su silencio,
sabe que el universo lo sabe todo.
¿Qué hay detrás del mito?
Una incomprensible verdad.
Nadie quiere un desacierto,
si sabemos nuestro origen
eso nos dará consuelo
y sabremos, al fin, nuestro destino.
El conocimiento, descubre al mito,
la conciencia se expande
y comprende así al universo.
TU VIENTRE
Es tu vientre madre,
un eterno paraíso,
tú y yo somos lo mismo,
soy feliz si tú lo eres
y si sufres, yo sufro.
Enrique Flores Amastal










