CELI: Altar del cielo
Con tu inocencia, te muestras virginal
con la dulzura de un lago encantado
de aguas cristalinas.
¿Acaso tus senos, proveedores de vida,
maravillosamente enhiestos, retadores,
muestran ya tu destino?
¡Inmerso en fantasmales coloquios
discurre mi noche sin sentido!
Pero tú, como faro que ilumina,
con muslos como torres gemelas,
salvas la vida del navegante aventurero.
Discreta con angelical sonrisa, niegas
el pedido que te implora en agonía,
sin embargo, yo, nada te he pedido,
y así todo lo das por concedido.
En tu vientre se inclina el viajero y
hay dolor que nubla los sentidos.
Como un sentenciado a muerte
su pensamiento lo cubre.
Sólo tu vientre sensual y tibio
lo acoge con dulzura,
así eres Celi, con ojos verde mar,
o azules -según el tiempo- como el cielo,
serenos como la noche.
ACUERDO
Queriendo detener el tiempo
se destruyen relojes,
se queman calendarios,
es la sinrazón de los cuerdos.
¡El tic tac del cucú embrutece!
Vivir es un pacto con el alma
inmortal, siempre bella.
Así llegué a un acuerdo:
quiero conocer tu alma,
aunque vista un sayal hecho
harapos, tiene la tierra
de muchos Edenes,
y tu eres una nueva Eva,
con otro nombre, lo sé.
Enrique Flores Amastal










