Enrique Flores Amastal / Ciudad de México

Algo maravilloso

Caminar la calle de tu brazo

y descubrir lo ordinario

como algo maravilloso.

Yo quiero contar contigo

que el universo sea testigo

de los quehaceres cotidianos

que inventaron tu vida.

Tu nombre y destino

despertaron en mi

la pasión y el delirio

de ser el hombre

que construyera el 

camino.

Pasión de los romeros,

aquellos seres vivientes

que caminan los bosques,

praderas y valles;

descubren ríos, lagos,

y se alimentan de bellezas

naturales, en noches

de invierno.

Descubrir caminos silvestres

de tu brazo, quiero contar 

contigo.

Interrogantes

Vivir no es lo único:

¿Para qué? ¿Por qué?

Se nace, crece, se reproduce

y muere ¿Eso es todo?

Esta repetición,

¿qué sentido tiene?

A qué vine, para qué,

en este tiempo;

si mis hermanos 

que me antecedieron,

se fueron,

¿no les gusto vivir?

Buscaron otra oportunidad

en otra época.

Estoy en la recta final

de la vida,

me pregunto:

He realizado todo lo que

tenía que hacer,

¿Es esto el objetivo de la vida?

No encuentro respuestas

solamente dudas, más dudas.

Enrique Flores Amastal

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