Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Reina del cielo

No te dije adiós

solo un hasta pronto

regreso a casa

sin equipaje, sin nada.

Siento el cansancio,

un deseo de cerrar los ojos,

dormir, acomodar el cuerpo

aflojar los músculos y viajar.

Uno quisiera irse

suavemente natural, a

tiempo, como se nace

sin adjetivos, en silencio.

Me llevaré el recuerdo

y la memoria, porque el tiempo

a lo mejor es un hoyo negro

y ahí correré en tu búsqueda

para corregir lo que no se hizo.

El recuerdo

guarda las vivencias

con aroma de tulipanes.

¡Ah! la suavidad de tu piel,

la nobleza de tu cuerpo,

no puedo traerlos al presente

para vivirlos inocentemente.

El silencio

Si el viento

habitara mis espacios…

tú serías una tolvanera,

cegarías mis ojos,

confundirías mis sentimientos.

Solo una frase habitaría

mi memoria: amor, compañera.

Pero la luz ilumina los rostros,

y volamos a lo imposible.

Me adentro al

mundo de la fantasía,

a ese mundo donde el silencio

es sinónimo de muerte,

pero es necesario rescatarte.

En el silencio, tu respiración

es un concierto, es el sonido

de un arpa, con la armonía

de violonchelo.

Enrique Flores Amastal

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