Pedro Laínez, «antiguo y verdadero amigo» de Cervantes

Krzysztof Sliwa

Barranquilla, Atlántico, Colombia

Segunda y

última entrega…

Los testimonios fiables concernientes al ayuda de cámara Bernardino de Ugarte, hermano de Pedro y criado de Don Juan de Austria (1547-1578) son: una petición de Bernardino, el 12 de febrero de 1588, al «Gran Filipo» de una plaza de escribano de número en la corte mayor del reino de Navarra (¿1539?-1598); una carta de venta de rentas de Bernardino en el reino de Granada concedidas por Felipe II por intermedio del Consejo de Indias, el 29 de abril de 1588; una pretensión de Bernardino, el 23 de mayo de 1583, a la escribanía de México y una petición acerca de la escribanía pública del número de La Paz, en los reinos del Perú; la última voluntad del 20 de noviembre de 1595 de Bernardino; una licencia solicitada en marzo de 1615 por Juana Guerrero de Ayala, primera esposa de Bernardino, y segunda esposa del licenciado Melchor Caldera, regidor de Canarias (E. Maganto Pavón, «El poeta…», 85-89).

Otros nuevos documentos, de suma importancia, destapados por Maganto Pavón son los del tesorero de la iglesia de Tuy, Juan de Saravia de la Riva (1540-?); una escritura de compraventa del 23 de mayo de 1584 de Juan, como testamentario de Isabel de Saravia y de Pedro, a favor de Juan López de Vivanco, de unas tierras en Lavapiés; y una provisión de Felipe III (1578-1621), de emplazamiento, librada a Juan; acta del matrimonio entre la moza de cámara de Isabel de Valois, Antonia de Lara Saravia (1545-?), hermana de Pedro, y Juan López de Vivanco, contador de la Casa de Castilla; una escritura de promesa de dote, otorgada por Isabel de Saravia y Pedro, su hijo, el 4 de julio de 1570; una ceremonia de velaciones de Antonia y Juan, llevada a cabo en la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, el 16 de septiembre de 1570; una escritura de dote entregada por Juan a favor de Antonia, el 16 de septiembre de 1570; el primer acta de matrimonio entre Isabel de Saravia (¿1552?-?), hermana de Pedro, y Juan Martínez de la Cuadra, camarero de don Carlos, el 1 de marzo de 1573; una ceremonia de velaciones entre Isabel y Juan, el 6 de abril de 1573; el segundo matrimonio de Isabel con Cristóbal de Paz, contino de la casa de Castilla, celebrado el 10 de julio de 1575; una carta de privilegio y confirmación de un juro de 40.000 mrs, de Isabel, esposa del licenciado Agustín de Almorox, abogado de la corte, en 1607; el primer memorial de Bernardino al secretario Juan Vázquez de Salazar (1530-1597), el 28 de marzo de 1584; y el segundo memorial de Bernardino al secretario Juan Vázquez de Salazar, el 6 de agosto de 1583 (E. Maganto Pavón, «El poeta…», 91, 97-101, 437-38).

Por lo que atañe a los hallazgos sobre la amistad entre Laínez y Cervantes, Emilio Maganto Pavón, fundamentándose en los testimonios y las obras de ambos escritores, comprueba que no existe ni un documento acreditado que justifique la teoría errónea de los eruditos de que Pedro, fue quien introdujo a Miguel en palacio; discute, basándose en la falta de la documentación fehaciente, directa e indirecta, la especulación de los investigadores sobre la asistencia de Cervantes, un incipiente poeta sin linaje, a las Academias literarias en la alcobilla de don Carlos; alega que Cervantes fue presentado por su maestro Juan López de Hoyos (1511-1583), a la Academia por el cardenal Diego de Espinosa Arévalo (1513-1572), y no por Pedro Laínez; afianza que Pedro conoció perfectamente la poseía del toledano Garcilaso de la Vega (1501/03-1536); y afirma que Pedro, tras la vuelta de Italia fue conocido en los ambientes literarios por «Tirsi» (E. Maganto Pavón, «El poeta…», 138, 141, 143-44, 154, 250).

En resumidas cuentas, los nuevos documentos y las poesías inéditas de inestimable valor historiográfico, descubiertos por el ejemplar investigador, Emilio Maganto Pavón, reactualizan la vida y obra del «insigne hombre de letras…» según «La Filomena» (1621), de Lope de Vega (1562-1635), aportan los nuevos detalles biográficas, precisan las fechas, aclaran los conceptos, ponen de relieve que los biógrafos del «prudente» Pedro Laínez describen su imagen que no corresponde con la realidad, ofrecen nuevas ideas sobre la dedicatoria del «Cancionero» y la censura de «La Galatea» (1585), del «Príncipe de los ingenios españoles», ponen de manifiesto que Laínez y Cervantes acabaron mal su amistad por discordancia con sus nombres arcádicos en «La Galatea», y brindan especial interés histórico para la reconstrucción de la biografía documentada de Pedro Laínez, que deberían quedar fijados en los papeles para rectificar así los grandes desaciertos en las enciclopedias, libros de enseñanza y revistas electrónicas. ¡Enhorabuena!

Laus in Excelsis Deo

Krzysztof Sliwa

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