SinEmbargo
La ciencia actual rusa es heredera de la soviética y posee características peculiares. En la Unión Soviética, la ciencia era una de las actividades más prestigiosas. Los científicos estaban en la parte más alta de la pirámide social, eran muy respetados, poseían ciertos privilegios comparados con otras profesiones y se caracterizaban por su gran vocación y patriotismo.
¿Dónse se desarrolló la vacuna?
El Instituto Gamaleya de Investigación en Epidemiología y Microbiología, donde se ha desarrollado la vacuna Sputnik V, se fundó de modo privado en 1891 y fue nacionalizado en 1919. La fecha de fundación (es uno de los centros de investigación más antiguos de Rusia) muestra la gran tradición de la epidemiología y la microbiología rusas. Actualmente se trata de la institución más importante del país en el ámbito de la epidemiología y cuenta con una sede en Moscú y nueve centros asociados. De él depende el Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Primera Universidad Médica Estatal de Moscú, la más antigua e importante escuela de medicina del país.
El Instituto Gamaleya ha producido ya varias vacunas. Destacan una contra el ébola y otra contra el MERS, pero que no se llegaron a publicar en prensa internacional. La razón (aparte, quizá, de la inercia de la época soviética en la que no se publicaba tanto), fue que las dos epidemias acabaron bruscamente. Pero los científicos rusos acumularon importante experiencia que ahora les ha resultado muy útil.
Entonces, ¿por qué hemos desconfiado todos hasta ahora de la vacuna rusa?
Simplemente, porque nos faltaba información. Solo al publicarse los datos de la fase III de los ensayos clínicos hemos tenido toda la información en nuestra mano. Esa información, accesible para su revisión y discusión, marca el pistoletazo de salida para solicitar la autorización de los organismos reguladores y comenzar la campaña de vacunación. Sin embargo, en Rusia y en otros países están ya desde hace meses administrando la vacuna Sputnik V. Por eso precisamente en Occidente se desconfiaba: ¿cómo se puede vacunar sin saber si la vacuna es segura y eficaz? Y, además, desconocíamos que en Rusia se habían desarrollado anteriormente vacunas de características similares contra ébola y MERS.










