La vida y el cuidado son personales, no colectivos. Me llegó el siguiente mensaje, que me llevó a la reflexión que culmina en el presente artículo.
-“Dr., buenos días, hoy no podré llegar. Me voy a traer a mi abuelito para cuidarlo nosotras, gracias”.
¡Concedido! La mayoría de los familiares los dejan morir para que se unan con dios. Recuerda: lo que ingieres, te cura o mata. Darle de comer lo suficiente, sin mucho aceite.
Cocinarle con frituras para que así, dure poquito. ¡Abundante chicharrón y azúcar! ¡Mucho pan, morirá contento! ¡Si lo quieres tener vivo, no les des de comer lo que desee!
Comentando el artículo 373 ‘Buenos días, sobrevivientes’ del pasado lunes 30 de agosto, el Dr. Victorino Morales me comparte su valiosa opinión:
Bien redactado su artículo acerca de lo que se debe comer, pero no estoy de acuerdo que la gente sepa que hay escasos pacientes tratados con sartanes que sufren destrucción muscular, son los menos. Lo ideal para descartar la posibilidad, sería hacerle una prueba genética para ver si no es homocigoto para la alteración que lo favorece. Desafortunadamente no tenemos esta cultura, la medicina futura será genética, personal, costosa. Se preverá los medicamentos dañinos para su salud desde que naces.
Esa debe de ser la herencia que se les deje a los descendientes.
¿No sería más fácil la dieta?
Plantearse: ¡cambiar de dieta o morir!
Exceso de calorías para infartarse.
Disminuir de peso o amputarse.
Dejar de comer o dializarse.
No preocuparse por lo inmutable, para no sufrir un accidente vascular cerebral.
¿Qué has hecho durante la pandemia? ¿Ejercicio? ¿Estudiar? ¿Cultivar? ¿Mantener tu hogar, tu vehículo, como nuevo? ¡No, es suicidarte!
No habrá mejor sociedad con ciudadanos destructivos.
Todo es una disciplina de vida, desde el nacimiento es enseñar a comer equilibrado, lo que se produce en su patio, porque no está fumigado. En vez de golosinas, ¡come fruta! ¡Cómpralo! Come bien, desde el nacimiento empiezan a dar yogures envasados y golosinas ricas en azúcar.
Se piensa que comer sano es carecer de sabor; a consecuencia no se sabe, ni se goza al hacer los alimentos. ‘¡Es que lo hago y sabe horrible!’. ¿No sabes hacerlo? ¡Mejora!










