Excélsior / Gustavo Alonso
Un equipo internacional de investigadores reveló nuevas pistas sobre los autores de la Biblia mediante un innovador método basado en inteligencia artificial y estadística.
El estudio, publicado en la revista PLOS ONE, utilizó algoritmos para detectar patrones lingüísticos invisibles a simple vista, pero consistentes en el tiempo.
Un antiguo misterio, nuevas herramientas
Durante siglos, la autoría de la Biblia ha sido objeto de debate. Para los fieles, se trata de una escritura divina. Para los estudiosos, es una obra colectiva compuesta y editada durante cientos de años.
Este nuevo método, desarrollado por expertos de diversas disciplinas, propone una solución objetiva para identificar estilos de redacción a lo largo del texto bíblico.
“Hasta donde puedo juzgar, los primeros textos de la Biblia se compusieron en el Reino de Israel en la primera mitad del siglo VIII a.C.”, explicó Israel Finkelstein, de la Universidad de Haifa. Agregó que el proceso se intensificó un siglo después en Judá, en tiempos del rey Josías.
Thomas Römer, del Collège de France, matizó que “no hay autores de la Biblia en el sentido moderno”, ya que los textos eran reelaborados constantemente.
La investigación integró matemáticos, biblistas, físicos e informáticos. Juntos, desarrollaron un algoritmo para analizar estilos de escritura.
El algoritmo coincidió con el juicio académico en el 84% de los casos. Una validación significativa, según sus autores. Además, se detectaron sorpresas. La narrativa del Arca, presente en I y II Samuel, parecía parte de un solo relato. Sin embargo, el análisis reveló dos autores distintos.










