Directo al paladar MX / Cristina Díaz
Cuando hablamos de Chiapas, casi siempre pensamos en destinos como San Cristóbal de las Casas, Palenque, Tuxtla Gutiérrez o Tapachula. Sin embargo, este estado tiene mucho más por ofrecer y todavía guarda rincones poco explorados que parecen sacados de una postal europea. Uno de ellos es Santa Ana la Laguna, un tesoro natural que deslumbra con su agua azul intenso y un paisaje que te hará sentir dentro de un cuento.
¿Dónde está Santa Ana la Laguna?
Este paraíso se encuentra en el municipio de Las Margaritas, a poco más de cuatro horas de San Cristóbal de las Casas. Aunque el trayecto puede sonar largo, el viaje se disfruta: las carreteras son seguras y te permiten descubrir la belleza natural de la región, desde montañas verdes hasta comunidades llenas de vida y tradición.
Para llegar, debes tomar la carretera Las Margaritas – Guadalupe Tepeyac. Desde Las Margaritas conduces alrededor de una hora y media hasta la comunidad de Vicente Guerrero, donde tendrás que decidir entre dos rutas:
-Dejar el vehículo en Vicente Guerrero y caminar unos 40 minutos por senderos entre cerros y vegetación (la opción más aventurera).
-Seguir otros 50 minutos en terracería hasta la comunidad de Santa Ana la Laguna y desde ahí emprender la caminata final.
Ambas opciones requieren esfuerzo físico, pero el camino está señalizado y los lugareños suelen orientar a los visitantes con hospitalidad.
El esfuerzo vale la pena: así es la laguna
Después de la caminata, el premio es inigualable. Desde lo alto de los cerros comienza a asomarse un espejo de agua de tonos azules y turquesa, completamente rodeado de naturaleza. La Laguna de Santa Ana es cristalina, limpia y todavía libre de las grandes masas de turistas, lo que le da un encanto especial.
Sus colores brillan con la luz del sol y la tranquilidad del entorno invita a quedarse horas contemplando el paisaje.
Qué hacer en Santa Ana la Laguna
Aunque es un sitio poco intervenido por el turismo, aquí puedes realizar actividades sencillas que conectan con la naturaleza:
-Nadar en sus aguas (siempre con precaución).
-Pescar, como lo hacen los habitantes locales.
-Encender una fogata y cocinar algo rústico mientras disfrutas de la vista.
-Explorar la zona, ya que la selva que la rodea está llena de flora y fauna que hacen del recorrido toda una experiencia.
Eso sí, es muy importante respetar las reglas comunitarias: no tirar basura, no dañar la vegetación y mantener la zona limpia. Los lugareños insisten en conservar este tesoro en su estado más puro para las futuras generaciones.
Un rincón que combina naturaleza y cultura
Además de su belleza natural, la visita a Santa Ana la Laguna te permite convivir con las comunidades locales, que pertenecen en su mayoría a pueblos originarios de Chiapas. En el trayecto puedes descubrir parte de su gastronomía casera -tortillas hechas a mano, café de olla y guisos tradicionales-, además de su hospitalidad.
Chiapas, reconocido por su Rutas de Agua como el Cañón del Sumidero, las Cascadas de Agua Azul o Misol-Ha, tiene en Santa Ana un destino aún más íntimo y auténtico, algo distinto, lejos de las multitudes.










