Trasciende fronteras creencia de la ciudad protegida por ovnis

Milenio / Antonio Campos

La creencia popular de que seres extraterrestres protegen desde hace 55 años al sur de Tamaulipas de ser azotado por algún fenómeno meteorológico cobra fuerza cada año durante la temporada de huracanes.

La idea de que existe una base ovni a 1.3 kilómetros de las escolleras de playa Miramar en aguas profundas del Golfo de México y que se encarga de desviar ciclones y tormentas tropicales, dio forma a una leyenda urbana que rebasó fronteras internacionales, incluso al atraer el interés de medios de comunicación europeos.

 Y es que el último huracán que tocó tierra fue el Inés en 1966, después de este todos los fenómenos meteorológicos que han estado frente a Tampico, terminan tomando otra dirección.

Es a finales de esa década cuando la gente empezó a preguntarse cómo es que el sur de Tamaulipas logra librar la furia de la naturaleza, recuerda el historiador Francisco Ramos Alcocer.

“En ese entonces comenzó a especularse quién cuida a las familias de la zona y evita que sufran los embates de un ciclón, incluso llegó a pensarse que la Virgen del Carmen cuyo monumento se instaló en la orilla del río Pánuco en 1967”.

La patrona de los pescadores, una escultura de 18 metros de altura y 50 toneladas, se colocó en ese sitio para evitar que se presentaran más desgracias en la zona.

Sin embargo, los especialistas atribuyen esta inmunidad a las altas temperaturas del agua del Golfo de México, aunque mucha gente hace oídos sordos al punto de vista científico y prefiere creer que son los extraterrestres.

Este tipo de creencias sientan las bases para no prevenir riesgos, advierte el antropólogo Jaime Square, al opinar sobre el tema.

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