La jornada
Arturo Ripstein es un director de cintas polémicas, como El lugar sin límites. En esa película la homosexualidad y el travestismo fueron un escándalo en los años 60. Hoy vuelve a provocarnos con El diablo entre las piernas, donde el sexo y el erotismo entre los viejos nos hacen ver una realidad que miramos de soslayo.
“Mis películas están muy lejos de tener valores concretos sociológicos, políticos o antropológicos. Cuento temas que sí son más o menos fuertes, pero cuando estoy haciendo la película no se me ocurre que va a provocar un escándalo. De pronto molestan y de pronto arman escándalos, como ha pasado con algunas, pero no es intencional. No estoy al margen de lo que hago, sé por dónde voy, pero no necesariamente digo ‘voy a meter el dedo en la llaga’. Sucede que allí estaba la llaga y allí estaba el dedo”, menciona










