Escritor AEPCH: Mtro. Francisco Ramos

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Edgar Colmenares Sol [email protected]

Soy Francisco García Ramos, nací en una linda tierra de bellos y románticos atardeceres llamada Tampico, Tamaulipas; y por ello soy Tampiqueño de alma, por lo tanto, nunca seré un Mahatma Gandi.
Soy licenciado en derecho, por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Obtuve una Maestría en Administración Estratégica en la Universidad Iberoamericano. A principios del año de 2017, me inicié como escritor en el taller de narrativa “60-90”, en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). A fines de ese mismo año, participé en el evento “Cuéntame una… y nos echamos la otra”, encuentro de cuenteros organizado por el cuerpo académico “Estudios sobre arte y cultura: pensamiento contemporáneo” de la Unicach. A principios del año 2018, mi primer cuento titulado “Retorno al buen camino”, fue grabado y salió al aire en radio Unicach.
Soy miembro de la Asociación de Escritores y Poetas de Chiapas (AEPCH), desde el año de 2018. En el mes de agosto del 2019, participé en la antología poética “Ocuilapa: Barro y Madera”. Soy miembro Fundador del Colegio de Escritores y Poetas del Sureste (Cepsure), fundado en el año 2021. En el año 2023, Participé en la antología “Caminos de cuentería”, del Taller libre de narrativa de la Facultad de Artes de la Unicach.
Soy miembro activo de la masonería desde el año 1977, en la cual he recibido varios reconocimientos en distintas partes de la República; sin embargo, la mayor distinción de que he sido objeto ha sido con mis hermanos chiapanecos, quienes le pusieron mi nombre a la logia, en la actualidad tengo el grado 33.
Laboré como asesor y conciliador durante 25 años en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Francisco tiene el hábito de la lectura diariamente, aquí algunos fragmentos:
Buenos días con fe y esperanza Amanece… El sol se asoma con la dulzura de una promesa cumplida, y el viento murmura entre las hojas que aún hay caminos por andar. Hoy, Dios te regala un nuevo despertar, un lienzo en blanco donde puedes escribir tu esfuerzo, tu fe y tus sueños. No temas si el ayer pesó demasiado, porque cada aurora es un recordatorio divino: el que persevera, alcanza; el que confía, nunca camina solo. Levanta tu mirada y respira profundo. Siente que en cada latido habita la presencia de Dios, sosteniéndote, guiándote, inspirándote a seguir. No importa cuán lento avances, mientras tu corazón no se rinda, el propósito florece. Que hoy tus pasos sean firmes, tus palabras, luz, y tu acción, un canto de gratitud. Porque con Dios en tu día, cada intento vale, cada caída enseña, y cada amanecer renueva la esperanza.

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