Escritor AEPCH: Mtro. Carlos Trejo Zambrano
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Edgar Colmenares Sol. [email protected]
(Primera parte)
Poeta y escritora Socorro Trejo Sirvent:
A nombre de mis hermanos Marisa, Carlos y Daniel, así como de nuestra familia Trejo Sirvent, les expresamos nuestro agradecimiento por su compañía y palabras de aliento y consuelo en estos días difíciles y de honda tristeza por la trascendencia de nuestro amado papá, abuelo y bisabuelo, Carlos Alberto Trejo Zambrano, quien dejó de caminar por calles de este mundo terrenal el día 7 de este mes de noviembre.
Se fue tranquilamente, lo que agradecemos a Dios. Su presencia física ya no está entre nosotros, pero sí su espíritu, su recuerdo y su legado artístico y cultural, así como su proceder como un excelente ser humano, que brindó siempre su sonrisa, sus palabras llenas de sabiduría y su cercanía a todos aquellos que contaron con su amistad.
En vida, fue un papá que siempre llevó el timón del barco de nuestra familia, conduciéndonos a todos con entereza y templanza a pesar de los avatares y sinsabores de la vida. Junto a él, disfrutamos de su mente prodigiosa que, de niños, atrapaba nuestra atención con sus maravillosos cuentos infantiles, que disfrutaron también nuestros primos y amiguitos, que fueron nuestros vecinos.
Así también, fue un padre que nos enseñó a amar a nuestro Chiapas, a través de expediciones por lagos, montañas, cuevas, islas, ríos y poblados remotos, como su pueblo natal: Salto de Agua, lugar lleno de magia y que es como un paraíso en la tierra. A Salto de Agua, nos llevó junto a mi amada mamá Mari y mis queridos hermanos, cuando no había carretera para llegar a él, así que esa primera vez llegamos en tren y hubo una ocasión en que nos trasladó en una avioneta desde Yajalón.
Ahí conocimos el majestuoso río Tulijá, que atraviesa el poblado, a sus amigos de la niñez y también saboreamos un delicioso caldo de pigua, abundante en ese lugar por aquel entonces. Pudiera seguir contando muchísimas anécdotas más de mi padre en nuestra niñez y juventud, pero solo quisiera agregar que, en cierta ocasión, ante un acontecimiento que se avecinaba para mí y del que estaba temerosa a mi edad de 15 años, me dijo esta frase de él, que siempre que dudo o tengo temor por lo que pueda suceder, la recuerdo y es esta: “Nunca tengas miedo del día que no has visto”.
Su faro luminoso abarcó muchas aristas en este camino de la vida. Como ya la mayoría sabe, mi papá fue telegrafista en su adolescencia y por él conocimos de niños el código Morse, pues tenía en casa un aparatito donde nos enseñó cómo se transmitían los mensajes telegráficos. De igual manera, fue pionero de la radio en Chiapas, siendo conductor en la radiodifusora XEON y tiempo después, en la XERH de la Ciudad de México, donde transmitía en cabina, pero también desde el frontón México y desde el Café Campoamor, donde tuvo la oportunidad de conocer y entrevistar a grandes artistas de aquella época, como Pedro Infante, La Prieta Linda y Miguel Aceves Mejía, entre otros.










