Taller: Desde el epígrafe
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Edgar Colmenares Sol. [email protected]
Desde el epígrafe: la poesía como puente entre generaciones, La palabra escrita volvió a congregar a las voces chiapanecas el pasado fin de semana. La Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C. (AEPCH), llevó a cabo el taller de poesía titulado Desde el epígrafe, impartido por el Dr. Víctor Hugo López Cancino, en el emblemático Salón Verde de la capital del estado.
La jornada, que reunió a creadores de distintas edades y trayectorias, confirmó la vigencia de los espacios formativos como semilleros de la literatura local. Un espacio para tejer comunidad. La presidenta de la asociación, Lupita Gómez, fue la encargada de dar las palabras de bienvenida. En su mensaje, subrayó la misión que ha sostenido a la agrupación durante años: “Estos talleres no son solo clases, son actos de resistencia cultural. Cada mes abrimos las puertas para que nadie escriba en soledad. Invitamos a Los integrantes de la Asociación a sumarse, porque las letras son patrimonio de todos y solo crecen cuando se comparten”.
Gómez destacó que actividades como Desde el epígrafe permiten profesionalizar el oficio, pero también sanar y dialogar a través del arte. “En Chiapas escribimos desde la selva, desde la memoria y desde la urgencia. Si no generamos espacios para pulir esa voz, corremos el riesgo de que se diluya. Por eso insistimos: el taller es casa, es trinchera y es fiesta”, puntualizó ante los asistentes.
Bajo la guía del Dr. Víctor Hugo López Cancino, reconocido académico y poeta, el taller propuso una ruta lúdica y rigurosa a la vez. La premisa central fue utilizar el epígrafe -esa frase breve que antecede a un texto y le da sentido- como semilla del poema.
La dinámica se desarrolló en tres momentos. Primero, los participantes navegaron en un ejercicio de búsqueda: revisaron libros, memorias y hasta canciones para rescatar frases de otros autores que les provocaran una emoción o una pregunta. Después, cada asistente eligió un epígrafe y lo colocó como faro de su escritura. A partir de ahí, el Dr. López Cancino propuso construir el texto en diálogo con esa cita inicial, “Un epígrafe es una herencia y un reto”, explicó el tallerista durante la sesión. “Nos recuerda que no escribimos desde cero, que venimos de una tradición. Pero también nos obliga a decir algo nuevo, a responderle al pasado con nuestra propia voz. Eso es lo que buscamos: que el poeta converse con sus fantasmas y con su tiempo”.
Con Desde el epígrafe, la AEPCH reafirma que la literatura no es un lujo, sino una necesidad. En tiempos de ruido, sentarse a buscar un epígrafe y responderle con un poema es, también, una forma de resistir y de nombrar el mundo.










