Una Ventana Literaria

Las letras chiapanecas laten cada mes

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Edgar Colmenares Sol [email protected]

La Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, se reúne cada mes.

Dicen que cuando la palabra se vuelve hogar, no hay lluvia que la apague. Eso lo saben bien las mujeres y los hombres que integran la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C., quienes mes con mes convierten una mesa de trabajo en un territorio sagrado: el lugar donde la poesía se organiza, donde la narrativa se vuelve calendario y donde la cultura de Chiapas encuentra brújula.

Cada junta ordinaria es más que una reunión. Es un ritual de permanencia. Poetas, narradores, ensayistas, promotores culturales y jóvenes que recién descubren su voz, se sientan hombro con hombro. No hay jerarquías de ego: hay cuadernos abiertos, agendas compartidas y un propósito común que los convoca -que nos convoca a todos-: que Chiapas no deje de escribirse a sí mismo.

En estas sesiones mensuales, se teje el mapa cultural del estado. Se analizan las actividades realizadas, se afinan detalles de presentaciones de libros, recitales, conferencias y ferias literarias. Se discute cómo llevar la palabra a las escuelas, a las plazas, a las comunidades donde el verso aún no ha llegado. Se planean homenajes a las voces que nos precedieron y se abren puertas a los nuevos talentos que empujan desde las orillas.

“Reunirnos cada mes no es burocracia, es resistencia”, comenta una de las integrantes fundadoras. “Es decirle al olvido que aquí seguimos. Que mientras haya una junta, habrá un poema naciendo”. Y es que de estos encuentros nace el calendario anual de actividades literarias, que sostiene buena parte de la vida cultural en el estado.

Sin estas juntas, muchas lecturas se quedarían sin fecha, muchos talleres sin sede, muchas voces sin micrófono. La Asociación se ha convertido en el corazón que bombea eventos hacia cada rincón.

Para los integrantes, estos espacios significan formación, acompañamiento y pertenencia. Para un escritor joven, escuchar a un maestro leer sus cuartillas es una clase magistral. Para una poeta con años de camino, ver que su obra dialoga con nuevas generaciones es la certeza de que la palabra no envejece: se transforma. Y para Chiapas, significa que hay un grupo de mujeres y hombres cuidando que las letras no sean un lujo, sino un derecho.

Las juntas también son espacio de encuentro con otras miradas. En la sesión más reciente se contó con la presencia del Dr. Hernán León Velasco, cuya reflexión sobre el papel del escritor en la vida pública abrió un diálogo necesario: ¿para qué escribimos si no es para tocar la realidad? La Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos lo sabe. Por eso insiste, persiste y convoca.

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