Agencias
Diario de Chiapas
El Barça será campeón de Liga. Falta por concretar cuando pero no puede dudarse de que ganará el título porque otra cosa sería impensable… Más aún después de contemplar un Clásico que pasará a los libros de historia. Un 4-3 alucinante que tuvo de todo. Desde un arranque eléctrico del Madrid a una remontada alucinante del Barça…
El Barça de Flick, un equipo de autor, un colectivo que no reserva nada, está cerca de cerrar una temporada memorable que, para nada, debe ocultar ni restar la eliminación en la Champions. Navegó durante todo el curso con una claridad de ideas y de fútbol que ya querría el Madrid, un equipo de Courtois y sus delanteros, sin continuidad ninguna. Ni fútbol, en comparación al equipo azulgrana.
Metió tres Mbappé, el mayor goleador extranjero de la historia madridista en su primera temporada, y para nada le sirvió a su equipo, que se vió 0-2 por delante y en un abrir y cerrar de ojos 3-2. Y luego 4-2. Y aún gracias… Tanto como padeció, es de justicia reconocerlo, el Barça en la recta final. Descentrado por una mano que no consideró penalti el árbitro y que estuvo cerca, mucho, de costarle un disgusto.
Sin cumplirse el primer cuarto de hora vencía el Madrid por 0-2 (un penalti y un contragolpe de manual) y al cabo de veinte minutos, en el 34, le había dado la vuelta al marcador un Barça monumental, que se fue al descanso con 4-2 pudiendo ser su ventaja, sin exagerar un ápice, una verdadera humillación.
La magnificencia de Courtois y la poca puntería de Raphinha (al margen de su doblete), Lamine (olvidando su maravilla) o De Jong (más allá de su liderazgo) provocaron que el Madrid acabase la primera mitad aún de pie, destrozado en el césped, noqueado en fútbol pero mínimamente vivo y con una ligera, orgullo obliga, esperanza de devolverle al líder el golpe sufrido…
Y es que fue, en todos los órdenes, una primera mitad para recordar, guardar y mostrar como enseñanza de lo que es un equipo que no se rinde y que siempre vuelve, que ya remontó ocho partidos durante la temporada y se quedó con la cara desencajada en Milán; ahora, la liga está al tiro para el siguiente duelo: el derby catalán.

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